El reparto de la “torta” de recursos provinciales no es una cuestión de azar ni de afinidad política, sino de eficiencia administrativa. Así lo demuestra el último Informe de Coparticipación elaborado por la Consultora PBA, que revela una brecha de gestión alarmante entre dos distritos linderos del Conurbano Oeste: Merlo y Moreno
El documento es lapidario para el intendente Gustavo Menéndez. Mientras que ambos municipios comparten realidades socioeconómicas críticas y pertenecen al mismo signo político, la “pelea matemática” por los fondos arrojó resultados opuestos: Moreno expandió sus recursos reales en un 13,02%, mientras que Merlo sufrió un retroceso real del 7,84%.
El “vía crucis” financiero de Menéndez
La caída de Merlo no es un recorte arbitrario del gobernador Axel Kicillof, sino una consecuencia directa del retroceso técnico en el Coeficiente Único de Distribución (CUD). Según el informe, Merlo pasó de un coeficiente de 2.98171 en 2025 a 2.96058 en 2026.
Esta diferencia porcentual, que parece mínima en los papeles, se traduce en una realidad brutal: Merlo dejó de percibir exactamente $12.930.686.631. El informe destaca que, al ser la coparticipación un “juego de suma cero”, Moreno logró “absorber” recursos que su vecino Merlo perdió por no saber, o no poder, mantener sus indicadores de gestión.
Salud: El terreno donde Moreno “destrozó” a Merlo
El punto más crítico que señala la consultora es el sistema de salud municipal, que representa el 37% del cálculo del CUD. Aquí es donde la gestión de Mariel Fernández le sacó varios cuerpos de ventaja a la de Menéndez.
Mientras Moreno logró registrar de manera más eficiente sus consultas médicas y sumar efectores de salud, Merlo decayó en su rendimiento relativo. Sus estadísticas de prestaciones médicas pesaron menos en el cálculo interanual, lo que provocó el derrumbe de su coeficiente. En términos políticos: la incapacidad técnica de Merlo para declarar y optimizar sus servicios de salud le regaló la billetera a su vecino.
El costo del “abandono” técnico
Para el vecino de Merlo, la ineficiencia de la administración Menéndez tiene un costo tangible. El informe de Consultora PBA detalla qué podría haber hecho el municipio con los $12.931 millones perdidos:
- Infraestructura: Se podrían haber pavimentado 215 cuadras con hormigón de alta resistencia (unas 21 manzanas completas).
- Salud: Se podrían haber construido 25 nuevos Centros de Atención Primaria (CAPS) equipados para descentralizar la atención.
- Seguridad: El presupuesto perdido equivale a la compra de 80 patrulleros nuevos y la instalación de más de 2.100 cámaras de seguridad HD.
- Iluminación: Alcanzaba para renovar casi 65.000 luminarias LED en todo el distrito.
El informe cierra con una sentencia que resuena con fuerza en los pasillos de la política bonaerense: la diferencia de recursos entre Merlo y Moreno no es solo una disputa técnica, sino que “define qué intendente tiene la billetera para cambiarle la realidad diaria a su gente y quién se ve obligado a administrar la escasez por su propia incapacidad”.
Mientras Mariel Fernández hoy tiene margen para sostener obras y salarios, Gustavo Menéndez se enfrenta a un escenario de ajuste o aumento de tasas, producto de una gestión que, en el análisis frío de los datos, no estuvo a la altura de las necesidades de sus 500.000 habitantes

