En el aire de La Cielo 103.5, el programa “Todo no se puede”, conducido por Juan Coscarelli, se convirtió en caja de resonancia de una historia que combina dolor, resiliencia y una esperanza inquebrantable. Rufino tiene 7 años, vive en Balcarce y asiste a la Escuela N° 19 “La Cantera” de Los Pinos.
Su llegada al mundo no fue fácil: debido a una negligencia médica, nació sin vida y debió ser reanimado por la neonatóloga. En aquel momento, el panorama era desolador. “Le daban 48 horas de vida y, si las superaba, iba a quedar en estado vegetativo”, recordó su mamá, Jennifer Guridi, en diálogo con la radio. Sin embargo, Rufino decidió otra cosa.
Un diagnóstico que no detuvo el movimiento
Hoy, Rufino es un niño que disfruta de sus amigos y cumple con una agenda cargada de actividades terapéuticas. Su rutina incluye kinesiología, terapia ocupacional, fonoaudiología, música, estimulación visual y equinoterapia. Según detalló Jennifer en la entrevista, el pequeño está logrando hitos que para muchos serían mínimos, pero para ellos son gigantes: “Ahora está logrando casi el control cefálico, a veces está 10 segundos con su cabecita erguida y a veces esboza una sonrisa”.
A pesar de estos avances, la parálisis cerebral le impone desafíos físicos cotidianos que afectan severamente su calidad de vida, especialmente en lo que respecta a la alimentación y el descanso.
“Ruffy se ahoga a veces al comer”, explicó Jennifer, agregando que el niño atraviesa complicaciones respiratorias que lo despiertan varias veces por noche. Esta situación llevó a la familia a buscar alternativas más allá de las fronteras nacionales, encontrando una luz de esperanza en una tecnología denominada Cytotron.
El resonador que promete regenerar conexiones
Durante la entrevista, Coscarelli indagó sobre la naturaleza de este procedimiento: “Queríamos saber de qué se trataba este tratamiento y cuánto dinero necesitan”. Jennifer explicó que descubrieron esta posibilidad a través del documental “Los dos hemisferios de Lucca” y que, tras una larga espera, fueron aceptados para realizarlo en la India.
El tratamiento consiste en ciclos de 28 días donde el niño ingresa una hora diaria a un resonador especial. “Lo que hace este resonador es reparar el tejido cerebral dañado para crear nuevas conexiones y poder generar más funcionalidades en lo motor o en lo cognitivo”, detalló la mamá.
La elección de la India no es caprichosa, sino económica: “En la India los costos son la mitad de lo que son en México; allá el tratamiento está 37.000 dólares por ciclo, mientras que en la India está 15.000”. En total, para completar los tres viajes necesarios con pasajes y estadía, la familia estima un costo de 90.000 dólares.

El sueño de una noche de sueño reparador
Para Jennifer y Darío, el papá de Rufino, el objetivo principal no es una cura milagrosa, sino el alivio de las funciones básicas del niño. “Nuestra idea es que Rufi pueda dormir una noche entera, que respire bien, que no se ahogue”, confesó Jennifer conmovida.
Actualmente, Rufino requiere de nutrientes adicionales como el Fortini para mantener su peso y están en trámites para la colocación de un botón gástrico debido a sus problemas de deglución.
La familia se contactó con otras personas que ya iniciaron este camino y los resultados son alentadores: “Muchos niños que tenían ataques de epilepsia han disminuido en un 80%, han logrado sentarse o incluso caminar”. Por eso, cada avance en la colecta se vive como un paso más cerca de esa estabilidad física: “Lo básico sería que mejore su sistema digestivo y de deglución; lo que Rufi pueda lograr además, bienvenido sea”.

Una colecta impulsada por la solidaridad
La campaña “Todos por Rufino” ya se siente en las calles de Balcarce y en las redes sociales. La respuesta de la comunidad fue inmediata, ofreciendo desde premios para rifas hasta salones para eventos. “Ya vamos juntando casi el 50% del primer ciclo”, anunció Jennifer en La Cielo, destacando que para ellos ningún aporte es pequeño: “La gente piensa ‘no voy a donar 500 pesos’, y para nosotros 1500 pesos ya es un dólar, ayuda un montonazo”.
El primer viaje estaba previsto para octubre, pero debieron postergarlo para noviembre para asegurar los fondos. Para colaborar, la familia dispuso el alias TODOSXRUFINO (cuenta a nombre de Jennifer A. Guridi en Banco Provincia) tanto para pesos como para dólares. “Todo es posible desde tu solidaridad”, cierra el mensaje de una familia que, tras recibir un pronóstico de 48 horas de vida, lleva siete años demostrando que Rufino tiene mucho más para decir y dar.

