En un escenario signado por el desmonte de programas nacionales y el vaciamiento de insumos básicos, cerca de 1,500 trabajadores de la salud, investigadores, estudiantes, sindicalistas y referentes sociales de distintos puntos del país se dieron cita este fin de semana en la capital bonaerense. El objetivo central: trazar un diagnóstico crudo de la crisis sanitaria actual y encauzar un plan de acción federal que tendrá su punto de inflexión el próximo 28 de noviembre en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Córdoba, sede del 13° Encuentro Nacional de Salud.
El trasfondo del debate estuvo marcado por cifras que golpean de lleno la atención cotidiana. El impacto del recorte de fondos nacionales se traduce en datos drásticos: el presupuesto real del Programa Remediar experimentó un desplome del 72% entre 2023 y 2026, lo que provocó una caída del 52% en la entrega de tratamientos entre 2022 y 2025. Un repliegue del Estado central que traslada, sin recursos extraordinarios, el colapso del sistema hacia las administraciones provinciales y municipales.
Durante la jornada, el intercambio se atomizó en 23 mesas de trabajo simultáneas. Allí se abordaron desde la escasez de medicamentos y la situación crítica del personal de enfermería y residentes, hasta el financiamiento, la salud mental, la digitalización de historias clínicas y el fortalecimiento de la producción pública de fármacos como eje de soberanía nacional.
El tramo de cierre concentró la carga de mayor voltaje político. Flanqueado por la militancia y representantes del sector, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, apuntó de manera directa contra la conducción del Poder Ejecutivo Nacional.
“No le podemos pedir más a los jubilados, a los discapacitados y a nuestros vecinos que pongan el lomo porque los están castigando a ellos. Nosotros tenemos que pedirle a toda la dirigencia política, a la militancia y al final a toda la ciudadanía que hagamos el esfuerzo necesario para sacar a Milei del lugar donde está, y construir una Argentina en donde vivir sea orgullo”, enfatizó Kreplak.
En la misma línea, instó a replica en la arena política el método de trabajo del campo de la salud: “Con generosidad, con trabajo, sin mezquindades, y que lo que venga sirva para garantizar la salud como un derecho y que todos y todas puedan vivir de la mejor manera posible”.
A su turno, el diputado nacional Juan Grabois enfatizó la urgencia de acompañar el reclamo social con una hoja de ruta concreta para el futuro inmediato. “Tenemos la tarea de sacar a Milei, luego que haya un gobierno popular, con un buen presidente o una buena presidenta que defienda al pueblo argentino. Y hay una tercera tarea, que es hacerlo con un programa de gobierno”, señaló.

El foco en un trabajo en red
En ese sentido, Grabois ponderó el trabajo de articulación técnica y territorial desarrollado en la provincia de Buenos Aires: “Es la diferencia entre que gobierne el poder económico o que gobierne el pueblo: la planificación, un plan quinquenal para reconstruir la Argentina. Hay un plan quinquenal de salud y un plan quinquenal de gobierno”, concluyó.
El encuentro en La Plata dejó en evidencia que, detrás de los indicadores macroeconómicos y las consignas de reducción presupuestaria, el costo del ajuste en salud tiene nombres y rostros concretos: la familia que ve interrumpida su medicación, el paciente que espera meses por una consulta y el profesional sobreexigido en la guardia pública. De cara a la cita nacional en Córdoba, el desafío expresado por los organizadores consistirá en transformar la resistencia territorial en una propuesta sanitaria federal con capacidad de gestión.

