El ex embajador argentino ante la OEA, Carlos Raimundi, describió un escenario internacional donde las normas básicas de convivencia entre naciones han sido reemplazadas por la fuerza bruta. Según su visión, el mundo ha ingresado en una fase donde los marcos regulatorios son anacrónicos frente a la prepotencia de las potencias.
En una reciente entrevista con Lado P por INFOCIELO PLAY, Raimundi sostiene que la política exterior ha dejado de ser un tema técnico para convertirse en una preocupación cotidiana debido a la gravedad de los acontecimientos. “Es un mundo distópico; es un mundo que era propio de las películas de fantasía, de ficción”, explicó al referirse a amenazas de líderes globales sobre aniquilar civilizaciones milenarias.
Esta situación lo lleva a decretar el fin de una era jurídica: “Ya no hay que hablar con expertos en derecho público internacional porque están rotos todos los marcos; murió el derecho internacional, es la ley del más fuerte”. El diplomático recordó que el propósito original del derecho era “comprometer a una cantidad de países a cumplir determinadas reglas para ponerle límites a los más fuertes, porque si no es la ley del más fuerte; bueno, eso no existe más”.
El fracaso de la “diplomacia” y el cataclismo climático
Raimundi advierte que no se trata simplemente de una crisis de las formas, sino de un agotamiento de las instituciones creadas tras la Segunda Guerra Mundial. “Esto no quiere decir que haya que volver a las reglas anteriores porque las reglas anteriores tampoco eran buenas; nosotros con las reglas anteriores teníamos lo que se llamaba la diplomacia, que no resolvía nada o, peor, la diplomacia que sostuvo a una cantidad de organizaciones económicas como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que llevaron a una concentración de la riqueza inmoral y permitieron una sobreexplotación de la naturaleza que nos llevó al cataclismo climático”.
En este sentido, citó la inoperancia de organismos como la ONU, señalando que “Estados Unidos nunca la respetó”, ejemplificando con las votaciones para levantar el bloqueo a Cuba donde, a pesar de tener “190 votos a favor y dos o tres en contra, nunca se levantó el bloqueo”. Para el ex embajador, el mundo necesita urgentemente un “rediseño de nuevas instituciones”.
Venezuela: La metáfora de la “casa bajo asedio”
Al analizar la situación de Venezuela y el flujo migratorio, Raimundi propuso una distinción fundamental entre el síntoma y la raíz del problema. “¿Por qué se fueron tantos millones de jóvenes? ¿Por el gobierno de Maduro o porque hubo un bloqueo al país más rico en petróleo de todo el mundo, con las mayores reservas del mundo, y le cerraron el comercio, le impusieron sanciones, le hackearon su sistema eléctrico, le quitaron la moneda y le generaron desabastecimiento? En política y en la vida hay que diferenciar la causa y el efecto”.
Para explicar la respuesta del chavismo, utilizó una analogía doméstica sobre la seguridad y la soberanía: “En tu casa vivís normal y a veces dejás la puerta abierta porque lo más probable es que no venga un chorro. Ahora, si vos tenés una cuadrilla, una pandilla que te está asediando tu casa, la cerrás. Eso fue lo que le pasó al gobierno”.
Lawfare y la piratería internacional
Finalmente, Raimundi enmarcó las crisis regionales dentro de una estrategia de disciplinamiento hacia los gobiernos soberanos. Denunció casos de confiscación directa de recursos, preguntando: “¿Vos sabés lo que es que te confisquen la cuarta reserva de oro del mundo, se lleven los recursos a la bolsa de Londres y se los den a un presidente como Guaidó para que los fondos de la cooperación internacional, en lugar de ir a Venezuela, fueran ahí?”.
Bajo esta lógica de asedio, situó también los procesos judiciales contra líderes de la región como parte de un crecimiento de las derechas: “A los países que no hacen lo que el imperio quiere, el imperio los asedia. Tenemos detenida a Cristina, tenemos un Lawfare, Lula estuvo preso”. Para Raimundi, este escenario demuestra que cualquier intento de política independiente es hoy combatido fuera de todo marco legal.

