“Buen día, disculpame la mano“, dijo con toda intención de hacer un chiste el Canciller Pablo Quirno. “¿Canciller, qué le pasó en la mano?”, le preguntó entonces, su ‘partenaire’ Eduardo Feinmann como en un paso de comedia al aire de LN+. “Me lastimé jugando al fútbol”, respondió Quirno, mostrando la mano vendada.
La escena siguió con una repregunta que disparó el remate de la broma, que sonó jactanciosa por la aprobación de la ley de reforma laboral: “¿Le van a bajar 50% el sueldo?”. La respuesta del canciller llegó con tono distendido: “No, porque por suerte me lastimé antes de la promulgación de la ley, jeje”.
El intercambio, breve y en apariencia liviano, se viralizó en redes sociales. Fue porque la broma generó repercusiones indignadas. La referencia directa era a uno de los puntos más discutidos del proyecto original de precarización del trabajo impulsado por el oficialismo.
El artículo que no fue
En la redacción original del paquete de reformas se incluía el artículo 44, que habilitaba la posibilidad de reducir hasta un 50% el salario en casos de enfermedad o accidente no vinculados al trabajo. Ese punto despertó fuertes críticas de sindicatos y especialistas en derecho laboral. Luego la propia senadora Bullrich admitió que habían incluido ese punto como una especie de distracción para que pasen otros artículos más deseados por el gobierno como el de los FAL.
Finalmente, el artículo fue eliminado antes de la votación definitiva. La modificación además respondía a objeciones jurídicas y a cuestionamientos políticos que advertían sobre su posible inconstitucionalidad y el impacto que podía tener en trabajadores con licencias médicas prolongadas.
En ese marco, la frase “Fue antes de que se votara”, pronunciada por Quirno durante el intercambio televisivo, sumó otro elemento. El comentario aludía a que su lesión ocurrió antes de la sanción de la norma, aunque el inciso en cuestión ya no formaba parte del texto aprobado.
La idea que quedó flotando es que Quirno y Feinmann quisieron hacer esa broma casi como para refregar en el rostro de los trabajadores que son poderosos pueden hacer lo que quieren y reírse en sus caras.
La referencia encendió la discusión pública y no por la vigencia efectiva de ese artículo (que, como quedó dicho, no avanzó en la ley) sino por la “naturalidad y el desparpajo” con el que se lo convirtió en motivo de chanza.
De qué se ríen
El fragmento televisivo se difundió acompañado de una lectura crítica: “Parece un chiste, pero es un periodista de LN+ y Pablo Quirno burlándose de la pérdida de derechos de los trabajadores con la Reforma Laboral”.
El señalamiento apuntó menos a la literalidad de la norma y más al clima político que la rodeó. Porque, más allá de ese artículo puntual, la reforma aprobada introdujo cambios que modifican condiciones de contratación, períodos de prueba y esquemas indemnizatorios perjudiciales para los trabajadores y beneficiosos para los empresarios.
“El problema no es el chiste. Es quién se ríe y de qué se ríe”, señalaron usuarios que compartieron el video. Del otro lado, agregaban, hay trabajadores que saben que cada artículo votado redefine su posición frente al empleador y frente al Estado.
La escena, entonces, quedó como una postal de época, porque funcionarios y periodistas operadores intercambian guiños sobre un proyecto que atravesó semanas de tensión parlamentaria y rechazo popular y sindical.
Una broma de quien se cree poderoso e intocable en un estudio de televisión, que trasciende en algo más profundo que el corte en una mano lastimada jugando al fútbol.

