La disparidad de precios entre provincias volvió a quedar en evidencia en diciembre, cuando el costo de una compra mensual de alimentos y bebidas para una familia tipo de clase media mostró fuertes diferencias según la región. En el interior de la provincia de Buenos Aires, llenar el changuito demandó $803.800, tras un incremento del 3,5% respecto de noviembre, una suba que superó la inflación general informada por el Indec para ese período.
Los datos surgen de un informe de la consultora Analytica, que analizó el valor de una canasta de alimentos y bebidas representativa del consumo mensual de una familia compuesta por dos adultos y dos menores en todo el país. El estudio relevó precios con productos idénticos en marca y presentación en cada jurisdicción, lo que permitió comparar de manera homogénea el impacto del costo de vida entre regiones. Según el relevamiento, factores como el nivel salarial y la presión impositiva explican buena parte de las diferencias detectadas.
En términos generales, la variación mensual de la canasta osciló entre el 1,3% y el 3,9% a nivel nacional. Dentro de ese rango, el interior bonaerense se ubicó entre las regiones con mayores incrementos, mientras que el conurbano bonaerense mostró una suba más moderada, del 2,7%. Este comportamiento colocó al interior de la provincia de Buenos Aires en el puesto 20 del ranking nacional de precios, en un escenario donde 19 distritos registraron costos superiores.
Qué provincias pagan más y cuáles menos
Como viene ocurriendo en los últimos meses, la Patagonia volvió a concentrar los changuitos más caros del país. Santa Cruz encabezó la lista con un gasto promedio de $890.350, seguida por Chubut ($876.576), Río Negro ($863.809), Tierra del Fuego ($860.986) y Neuquén ($840.602). El informe señaló que esta situación se vincula con el mayor costo de vida de la región, aunque matizaron su impacto con los niveles salariales: “Esto implica que los mayores costos son en parte compensados por remuneraciones más altas. Así, la ponderación promedio en la región patagónica del costo de la canasta por sobre dos salarios privados registrados promedio es de 15,6%”.
En el extremo opuesto del ranking aparecen las provincias con los precios más bajos. Formosa lideró ese grupo con un changuito de $783.302, seguida por el conurbano bonaerense ($795.370), la Ciudad de Buenos Aires ($796.000), Santa Fe ($802.602) y Chaco ($802.868). La brecha entre el distrito más caro y el más económico superó los $100.000, una diferencia que vuelve a poner sobre la mesa las desigualdades regionales en el costo de vida y el poder adquisitivo.
Más allá de los valores absolutos, el informe también analizó la evolución mensual por provincia. En términos porcentuales, San Juan fue la jurisdicción con la mayor suba (3,9%), seguida por Salta (3,7%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (3,5%). Ocho de las 24 jurisdicciones registraron incrementos por encima del IPC general del período, que fue del 2,8%, lo que refuerza la presión que los alimentos siguen ejerciendo sobre los ingresos familiares.
Al observar el comportamiento de los productos, el rubro Carnes volvió a ser el principal impulsor de las subas, con aumentos de entre 10% y 15% en todas las provincias. “En el caso de la carne picada, las subas resultaron más moderadas, ubicándose entre el 4% y el 8%, salvo en las provincias de Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, donde los incrementos alcanzaron alrededor del 16%”, se detalla.
En contraste, el precio de la docena de huevos mostró estabilidad en la mayor parte del país, con algunas bajas en distritos clave como la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense y el interior de la provincia de Buenos Aires, donde la retracción fue del 0,8%. Este comportamiento puntual no alcanzó, sin embargo, para compensar el impacto general de los aumentos sobre el presupuesto de los hogares, en un contexto donde el interior bonaerense volvió a quedar por encima del promedio inflacionario mensual.

