El expresidente Mauricio Macri reapareció en escena esta semana para hacer de las suyas: entrevistado por Luis Majul en La Nación, aseguró que la deuda externa es un “invento del populismo” y que Alberto Fernández la acrecentó más que él mismo.
“La deuda promedio por año que tomó el gobierno de Cristina Kirchner da 17, 12 nosotros y este es el desastre de lo que está haciendo el kirchnerismo en su nuva versión: récord de deuda en un solo año, 34 mil millones, y el segundo va proyectado a 27”, declaró el expresidente.
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La afirmación tuvo el eco amplificador de la propia tropa de Cambiemos y de algunos medios afines. María Eugenia Vidal, que negó y sigue negando el sobreendeudamiento al que sometió a la provincia de Buenos Aires durante su gobierno con el mismo argumento que Macri, salió rápidamente al rescate: “Alberto Fernández lleva, en este año y medio, un endeudamiento de US$ 30 mil millones. Se está endeudando más rápido por año que Mauricio Macri. Son datos. Son hechos. Que sigan hablando”, declaró.
Hasta Chequeado.com -un medio que se jacta de buscar la verdad en el discurso público- dio por “verdadera”, sin bemoles, la afirmación de los exmandatarios, a pesar de que tiene modalidades de chequeo intermedias hasta llegar a “falso”.
El truco no es nuevo y consiste en mezclar pesos y dólares con sus cotizaciones desfasadas, no considerar el tipo de acreedor -no es lo mismo un organismo internacional que un banco, como no es lo mismo deberle al ANSES y que al FMI- y tampoco plazos ni vencimientos.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) aportó datos para entender por qué lo que dijo Macri es engañoso, retoma la estrategia que en su momento planteó María Eugenia Vidal para negar el fuerte endeudamiento al que sometió a la Provincia durante su mandato, y consiste en no diferenciar acreedores ni monedas.
Esto es admitido por Chequeado en su artículo, aunque no se consideró a la hora de titular el informe. “Lo que cambió con el gobierno de Cambiemos fue la composición de la deuda: aumentó la deuda con los acreedores privados y los organismos internacionales en mayor proporción a los pasivos con el sector público”, subraya.
“Los datos que muestra Mauricio Macri suman, de manera indistinta, emisiones en pesos, en dólares, colocaciones en el mercado local, con organismos públicos, privados”, asegura el CEPA, que con buen tino señala que ese ejercicio contable es “disparatado”.
El análisis que propone el centro de estudios que comanda Hernán Letcher muestra un resultado alternativo: la deuda nominada en dólares creció a un promedio de 700 millones de dólares por año durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, a 23 mil millones por año durante el macrismo y se redujo (por el efecto del canje) en 6 mil millones durante la administración de Alberto Fernández.
La segunda gran omisión -podría tildarse de artera descontextualización- es que la deuda que tomó la gestión de Alberto Fernández se dio en un contexto extremo desde lo económico, signado por la pesada herencia macrista y los estragos de la pandemia por coronavirus, que estos mismos actores se encargan de negar.
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