El escenario social y económico en el “tercer anillo” del Conurbano bonaerense enciende todas las alarmas. En diálogo con el programa Lado P, el dirigente peronista y congresal del PJ Provincial, Mario Giacobbe, trazó un diagnóstico descarnado sobre la actualidad de Berazategui, un distrito que históricamente se forjó bajo el calor de las chimeneas y que hoy atraviesa una mutación dolorosa hacia la desindustrialización y la precarización laboral.
Según Giacobbe, el Conurbano es uno de los “grandes perdedores” del modelo económico actual, con indicadores sociodemográficos que se han vuelto alarmantes en los últimos dos años. El cierre de fábricas emblemáticas y la pérdida del empleo industrial han dejado paso a una economía de servicios que también empieza a resquebrajarse, dejando a miles de vecinos en una situación de vulnerabilidad extrema.
El símbolo más potente de este retroceso es la situación de Rigolleau, la histórica fábrica que le dio a Berazategui el título de “Capital Nacional del Vidrio”. Como ya había contado INFOCIELO, Giacobbe reveló que, en los últimos meses, la empresa cerró de forma permanente otro de sus tres hornos, una decisión que suele ser irreversible en la industria del vidrio.
La transformación de la planta es elocuente: de haber alcanzado en su apogeo una plantilla de entre 8.000 y 9.000 obreros, hoy apenas mantiene a unos 1.200. Pero lo más inquietante es el cambio de paradigma comercial. “Una empresa que en lugar de apostar a la producción está apostando a importar también de China”, sentenció el dirigente, explicando que la firma ahora trae productos terminados desde el gigante asiático utilizando los mismos moldes que antes eran de fabricación nacional exclusiva,. Esta política de apertura nacional está significando, para Berazategui, la “destrucción lisa y llana de los puestos de trabajo industriales”.
La caída del “distrito inmobiliario” y el auge de las changas
La decadencia industrial de décadas pasadas —que vio el cierre de gigantes como Ducilo, Peugeot o Sniafa— había empujado a Berazategui a convertirse en un polo de servicios inmobiliarios, rodeado de barrios cerrados como Abril o Fincas de Iraola,. Muchos antiguos obreros o sus hijos se reconvirtieron en jardineros, pileteros o personal de mantenimiento.
Sin embargo, ese “segundo escalón” de empleo también ha entrado en crisis. “Lo que nosotros verificamos en el último año y medio es que eso también se cayó”, advirtió Giacobbe en Lado P. La reducción de jornadas laborales y la pérdida de clientes en los barrios privados han provocado un fenómeno visible en las calles: “En la ciudad pulula la gente en bicicleta con su bordeadora para ver si consigue una changuita”.
El Observatorio de Políticas Sociales del distrito, presentado recientemente por dirigentes locales, arroja indicadores que Giacobbe califica como “alarmantes”. El crecimiento de los comedores y merenderos, junto con la multiplicación de los pedidos de auxilio en los barrios, marca un escenario de urgencia social inédito.
Para el ex diputado provincial, el nivel de necesidades básicas insatisfechas que se percibe hoy en el sur del Conurbano tiene una gravedad singular. “Realmente la necesidad en Berazategui se está viendo como no se había visto ni siquiera en el 2001”, concluyó, pintando el cuadro de un distrito que lucha por no perder definitivamente su identidad productiva frente al avance de la importación y el desplome del consumo interno

