Patricia Bullrich volvió a marcar diferencias con Javier Milei. Esta vez, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado reconoció el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, pese al silencio de la Casa Rosada, y cuestionó la utilización de la Justicia como herramienta para eliminar a dirigentes opositores. Una definición que, además utilizó para irritar al kirchnerismo.
“La gente decide en las urnas y su voluntad se respeta. Ese es el principio fundamental de toda democracia”, escribió Bullrich este miércoles. Sin mencionar directamente a Lula, reconoció el resultado electoral y sostuvo que, pese a las diferencias ideológicas, Argentina y Brasil comparten una historia, intereses estratégicos y oportunidades de cooperación.
La segunda parte de su mensaje estuvo dedicada a Flávio Bolsonaro, el candidato derrotado en el balotaje, sobre quien planteó una reflexión que tuvo repercusiones políticas en Argentina. “Es importante que la democracia no sea binaria: el que gana gobierna y el que pierde va a la cárcel”, afirmó. Luego cuestionó el uso de “una Justicia no imparcial como instrumento para eliminar a la oposición”.
La declaración se produjo después de que el Gobierno de Milei evitara felicitar públicamente a Lula y justificara esa postura por la falta de un saludo personal del brasileño cuando el libertario asumió la Presidencia en 2023. Bullrich, en cambio, puso por delante el reconocimiento de la voluntad popular, aunque aclaró que mantiene profundas diferencias políticas con el nuevo gobierno brasileño.
Una frase que vuelve sobre Cristina Kirchner
La referencia a la Justicia abrió otro frente para Bullrich, esta vez con el kirchnerismo. La senadora fue durante años una de las dirigentes opositoras más vehementes en sus reclamos para que Cristina Kirchner terminara en prisión. En septiembre de 2023, durante la campaña presidencial, incluso propuso construir una cárcel de máxima seguridad con el nombre de la expresidenta y sostuvo que, si la Justicia ordenaba su detención, podría cumplir allí su condena.
Ahora, al cuestionar que quien pierde una elección termine en la cárcel, Bullrich introdujo una distinción entre el resultado electoral y la actuación judicial que fue tomada como una provocación por parte del kirchnerimo, quien denuncia la persecución y proscripción política de su principal dirigente.
De Adorni a Brasil: las diferencias con Milei
El pronunciamiento sobre Lula se suma a una serie de gestos con los que Bullrich viene construyendo un perfil propio dentro del oficialismo. Las diferencias se hicieron más visibles desde su salida del Ministerio de Seguridad para asumir la conducción del bloque libertario en el Senado, un espacio desde el que conserva protagonismo político, pero también margen para expresar desacuerdos con la Casa Rosada.
Uno de los primeros episodios fue su reclamo público para que Manuel Adorni presentara su declaración jurada de bienes en medio de los cuestionamientos sobre su situación patrimonial. Después se distanció del Gobierno por decisiones vinculadas con los pliegos judiciales y planteó objeciones sobre el rumbo económico, al reclamar mayor velocidad en los resultados y advertir sobre las dificultades que atraviesan las familias.
En agosto, por ejemplo, Bullrich cuestionó el costo del endeudamiento de los hogares y pidió respuestas de bancos y entidades financieras. También reclamó que los resultados económicos se reflejen con mayor rapidez en la vida cotidiana. Esas intervenciones la ubicaron en una posición diferenciada respecto del discurso presidencial, aunque sin abandonar formalmente las filas libertarias.
La ausencia de Bullrich en la reunión de Gabinete del lunes alimentó las especulaciones sobre el estado de la relación con el entorno presidencial. Desde la Casa Rosada señalaron que tenía cuestiones personales que le impedían asistir, mientras que versiones periodísticas indicaron que también había malestar por algunas actitudes del mandatario, entre ellas sus expresiones contra periodistas. La senadora no anunció una ruptura y sigue al frente de la bancada oficialista.
En ese contexto, la respuesta de Milei ante los movimientos de Bullrich también forma parte de la disputa. Según trascendidos periodísticos, en el entorno presidencial predomina la directiva de evitar una confrontación abierta con la senadora, una figura con peso propio dentro del espacio y una base electoral que el oficialismo busca conservar.
El interrogante de 2027
Las diferencias políticas también alimentan las especulaciones sobre el futuro de Bullrich. La senadora aparece mencionada en distintas hipótesis sobre el armado electoral de 2027, aunque no confirmó una candidatura ni un proyecto para competir por fuera de La Libertad Avanza.
Una posibilidad que circula es que busque posicionarse como una alternativa propia ante un eventual desgaste de la gestión libertaria. Otra hipótesis es que aspire a integrar una fórmula presidencial con Milei, siempre que consiga un lugar de mayor influencia en una futura administración.
Por ahora, el escenario no ofrece demasiadas certezas sobre una candidatura ejecutiva. En la provincia de Buenos Aires, Diego Santilli aparece como una de las figuras centrales del oficialismo para la disputa electoral, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el vínculo entre La Libertad Avanza y el jefe de Gobierno, Jorge Macri, mejoró respecto de etapas anteriores.
También hay versiones sobre el respaldo que Bullrich podría recoger entre sectores empresarios y dirigentes que buscan alternativas dentro del oficialismo. Pero esas lecturas conviven con otra posibilidad: que sus diferenciaciones sean una forma de ganar autonomía sin romper con Milei.
El mensaje sobre Brasil condensa esa estrategia. Bullrich reconoció el resultado electoral que la Casa Rosada evitó saludar, defendió la cooperación entre ambos países y cuestionó el uso de la Justicia contra la oposición. Lo hizo sin abandonar La Libertad Avanza, pero con una definición que vuelve a exponer las diferencias internas.


