La misión Artemis II ha marcado un hito por el deslumbrante desafío tecnológico y que nos ha deleitado con imágenes inéditas del espacio. En el programa “Palabras Más Palabras Menos” de FM Cielo 103.5, la periodista, Luciana Lanzi detalló que este viaje es un “escalón más” en el ambicioso proyecto de la NASA para establecer una base permanente en la Luna hacia el año 2028. La propuesta incluye además, investigaciones sobre como proteger a los astronautas estudiando la radiacción.
El cuerpo como laboratorio: Del “pen drive” biológico a la caída libre
Más allá de los cálculos matemáticos donde “un error de una milésima de segundo podía ser totalmente el fracaso de la misión”, el foco está puesto en la salud humana. Lanzi explicó que el regreso a la Tierra es una transición brutal: “Es como un choque, como que te cae un camión encima, la sensación que tenés en el cuerpo del peso” tras vivir en microgravedad.
Para estudiar este impacto, la NASA envió unos dispositivos llamados “órganos en un chip”. Según describió la columnista, tienen el tamaño de un pen drive y replican de manera idéntica tejidos como la médula ósea de los propios astronautas. Esto permite observar, de forma “aislada y limpia”, cómo la radiación y la falta de gravedad afectan la producción de glóbulos rojos, comparándolos con muestras testigo que quedaron en la Tierra.
“Balas microscópicas” y virus que despiertan
La seguridad es el mayor reto, especialmente por la radiación cósmica. Lanzi la describió gráficamente como “balas microscópicas que atraviesan no solo la nave sino el cuerpo y destruyen los genes”, lo que genera un riesgo aumentado de cáncer y enfermedades degenerativas. Por este motivo, se elige a astronautas de mayor edad, ya que la radiación “puede después complicar a una mujer; si va joven y va a tener familia”.
Otro frente de investigación es el comportamiento de los virus latentes, como el de la varicela o el herpes. El interrogante de los científicos es: “¿Qué pasa con esos virus, si vuelven a despertarse en las condiciones del espacio extremo?”. Además, se están probando medicamentos con fórmulas modificadas, como ibuprofenos especiales, dado que en el espacio exterior los fármacos tradicionales “se degradan mucho antes”.
Hacia una radicación lunar
Con el cronograma de las misiones Artemis III, IV y V ya en marcha, el objetivo para fines de 2028 es la “radicación de una base lunar”. Los astronautas actuales actúan como laboratorios vivientes, portando chips y sensores que permitirán anticipar “botiquines personalizados” para que el hombre pueda conquistar el espacio profundo en lugares donde, como en una isla remota, no habrá posibilidad de reabastecimiento.

