General Alvarado se prepara para estar a la vanguardia de la maricultura Nacional, a la vera de la Ruta Provincial Nº 11, en el tramo winding que une Miramar con Mar del Sud, el predio de la antigua planta de “Ebomar” será el lugar de crianza de pez limón (Seriola lalandi).
El pasado viernes 24 de julio, el intendente municipal, Sebastián Ianantuony, junto al secretario de Producción, Empleo y Gestión Ambiental, Federico Meaca, recibió en su despacho a los emprendedores Facundo Bernatene, Manuel Aguirre y Santos Aguirre. Los tres son los rostros detrás de Eywa, una firma enfocada en la maricultura regenerativa de bajo impacto ambiental que busca refuncionalizar el predio abandonado para transformarlo en un centro de reproducción y crianza esta especie.
Un largo camino de ciencia y gestión local
La iniciativa presentada no es fruto de la casualidad, sino el corolario de una visión que comenzó a tejerse hace casi una década. En 2018, cuando ejercía como secretario de Producción bajo la gestión del exintendente Germán Di Césare, Ianantuony tomó contacto con las investigaciones pioneras del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). Ante el desinterés de otros municipios vecinos en aquel momento, Miramar alzó la mano para ofrecer sus costas.
Para 2022, con Ianantuony ya al frente del Ejecutivo local, los técnicos e investigadores del INIDEP ratificaron tras sucesivas inspecciones y muestreos que la franja costera entre Miramar y Mar del Sud constituía «uno de los mejores lugares» de la Costa Atlántica bonaerense para el desarrollo y engorde de esta especie marina.
El impulso definitivo llegó en enero de 2026, cuando el equipo científico del INIDEP alcanzó un hito histórico para la acuicultura argentina: la producción masiva a escala industrial de juveniles de pez limón. Este salto tecnológico clave abrió las puertas para que proyectos del sector privado, como el de Eywa, pasen de las pruebas de laboratorio a emprendimientos productivos viables.
Tecnología de punta sobre huellas del pasado
Uno de los pilares más destacados de la propuesta radica en su enfoque sustentable y la optimización de recursos preexistentes. En lugar de impactar una nueva porción de la franja costera, el proyecto recuperará la superficie que ya fuera intervenida décadas atrás por el criadero de lenguados de Ebomar.
Allí se instalará tecnología de vanguardia basada en un Sistema de Recirculación Acuícola (RAS). Este mecanismo de circuito cerrado permite filtrar, purificar y reutilizar el agua de mar continuamente, minimizando el consumo hídrico, garantizando un control riguroso de la calidad del medio y reduciendo a su mínima expresión los efluentes o desechos al ecosistema marino.
El proyecto ya cuenta con el aval de la Declaración de Interés Municipal expedida por el Honorable Concejo Deliberante (HCD) local y suma la recomendación técnica favorable del INIDEP. En la actualidad, las autoridades locales aguardan la correspondiente recomendación del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires para finalizar la redacción de los pliegos de bases y condiciones que permitan avanzar hacia la licitación pública del sector.
La “joya de la corona” de los mares
En la industria de la acuicultura global, el pez limón no lleva en vano el apodo de la “joya de la corona”. Su carne, apreciada en la alta gastronomía internacional por su firmeza, sabor suave y versatilidad —especialmente cotizada en la preparación de sushi y ceviche—, alcanza valores de mercado que oscilan entre los 15 y 25 dólares por kilogramo según la calidad y el destino de exportación.
A su elevada rentabilidad se suma una tasa de crecimiento excepcional: la especie es capaz de alcanzar el peso comercial de casi tres kilos en un lapso de tan solo 12 a 18 meses. Este ritmo, sustancialmente más rápido que el de otros peces de cultivo tradicionales como el salmón, permite ciclos de producción ágiles y altamente eficientes.
Con los avales técnicos en marcha y el interés político firme, Miramar se encamina a reescribir su historia productiva costera, apostando a que el pez limón deje de ser únicamente un trofeo preciado por la pesca deportiva y pase a convertirse en el motor de un modelo acuícola sustentable en la provincia.

