El debate alrededor de las políticas de alimentación en Argentina sumó un nuevo y alarmante capítulo. Desde el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires encendieron las alarmas ante las propuestas oficiales que buscan modificar y flexibilizar aspectos centrales de la Ley N° 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable (PAS).
La advertencia de los profesionales es tajante: la posible eliminación de los octógonos negros de advertencia y la desregulación de las estrategias de marketing dirigidas a las infancias significarían “hipotecar el futuro” de la salud pública en el país.
Un golpe al derecho a saber qué comemos
La Ley de Etiquetado Frontal no es solo una etiqueta en un paquete. “Lo que está en riesgo no es sólo el etiquetado frontal sino un conjunto de políticas públicas, entre ellas regulaciones relacionadas con la publicidad dirigida a la niñez, la promoción de productos no saludables y en entornos escolares”, afirmó Laura Salzman, presidenta del colegio que nuclea a los nutricionistas bonaerenses.
Desde la institución destacan que esta normativa constituye una política pública ejemplar, construida sobre sólida evidencia científica y respaldada por organismos internacionales de la talla de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Lejos de ser una traba burocrática, representa un avance democrático en el derecho de la población a acceder a información clara, simple y visible sobre lo que consume diariamente.
(Sugerencia de Enlace Interno: Leé más sobre la tensión política y sanitaria en El mapa de la alimentación saludable: entre la salud pública y la desregulación).
¿Por qué son efectivos los octógonos negros?
Los sellos negros de advertencia permiten identificar de manera instantánea los excesos de componentes asociados directamente con las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), tales como: Azúcares, Sodio, Grasas totales y saturadas, y Calorías.
Estas patologías (como la diabetes, la hipertensión y la obesidad) representan hoy uno de los mayores desafíos sanitarios y financieros para el sistema de salud argentino.
“La eliminación de los sellos es un golpe al derecho de la población a conocer qué está consumiendo. Los octógonos ‘traducen’ rápidamente la información nutricional, convirtiendo tablas complejas en advertencias visibles y simples que se comparan en segundos”, detalló Salzman, agregando que el sistema “nos avisa y previene sobre el exceso de nutrientes críticos antes de consumir un producto”. La evidencia técnica internacional demuestra que este diseño gráfico es el método más eficaz para aumentar la percepción del riesgo y disminuir la compra de ultraprocesados.
Flexibilización y desigualdad: el peligro del marketing en las infancias
El reclamo de los nutricionistas bonaerenses enfatiza que un retroceso en estas normativas no afectará a todos por igual. “Retroceder en medidas que fortalecen el acceso a la información implica debilitar herramientas de cuidado colectivo y profundizar desigualdades”, explicaron, alertando que los niños, niñas y adolescentes (NNyA) quedarán en una situación de extrema vulnerabilidad frente al marketing feroz de las corporaciones alimentarias.
La ley actual prohíbe que los productos con sellos incluyan personajes infantiles, animaciones, celebridades o regalos que fomenten su consumo en menores. Flexibilizar esta restricción abre la puerta nuevamente a la manipulación publicitaria en entornos escolares y medios de comunicación.
La alimentación no puede reducirse a una simple “elección individual” de góndola en un mercado desregulado; es una cuestión de salud pública, de derechos humanos y de acceso equitativo a la información para decidir el futuro sanitario de la sociedad.
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¿Qué es la Ley de Etiquetado Frontal en Argentina? La Ley N° 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable obliga a las empresas alimentarias a colocar sellos negros en forma de octógono en el frente de los envases para advertir sobre el exceso de nutrientes críticos como azúcares, sodio, grasas y calorías.
¿Por qué los nutricionistas defienden los octógonos negros? Porque está científicamente comprobado que es el sistema más eficiente para que el consumidor identifique componentes poco saludables en pocos segundos, superando a las complejas tablas nutricionales tradicionales.
¿Qué pasa si se elimina el etiquetado frontal? Se perdería el derecho a la información clara de los consumidores, aumentaría el consumo engañoso de productos ultraprocesados y se desregularía la publicidad de comida chatarra dirigida a niños y niñas, impactando negativamente en los índices de obesidad infantil y enfermedades crónicas.

