La entrevista que dio el Jefe de Gabinete y ex vocero presidencial Manuel Adorni en el programa La Cornisa, conducido por Luis Majul, este domingo dejó una cadena ‘muy particular’ de explicaciones sobre el escándalo por sus viajes. A lo largo de la conversación, el funcionario fue encadenando una serie de definiciones que intentaron, sin éxito, responder a cada uno de los puntos cuestionados.
“Fue una pésima decisión”
El primer tramo giró alrededor de la presencia de su esposa en la comitiva oficial durante un viaje al exterior.
Ante las críticas generalizadas, Adorni eligió reconocer un error político, aunque negó cualquier irregularidad. “Fue una pésima decisión, no un delito”, afirmó.
En ese mismo sentido buscó cerrar el tema señalando que la situación no volvería a repetirse: “No creo que me vuelva a acompañar”, admitió culposo. La causa judicial en su contra, mientras tanto, recién comienza.
La invitación de un amigo
Pero “la entrevista” del medio amigo avanzó hacia otro episodio que había ganado espacio en la discusión pública, como es el video que lo muestra abordando un avión privado junto a su familia rumbo a Punta del Este.
Consultado por esa escena, el vocero explicó el origen del vuelo. “Un amigo de toda la vida tenía el viaje y me invitó a subir”, relató. Según su versión, el traslado no implicó ningún beneficio económico indebido hacia él o su familia.
“Pagué un proporcional del vuelo”
Para reforzar ese punto, detalló cómo se resolvió el costo del viaje. “Convenimos en que la parte mía me la tenía que pagar yo”, sostuvo. Y enseguida agregó otro textual para cerrar la explicación: “Pagué un proporcional del vuelo”. No habló de como justificar semejante gasto con su salario de 3 millones y medio de pesos.
Incluso dio una referencia aproximada del monto. Según explicó durante la entrevista, su parte del traslado rondó los 4.000 dólares, una cifra que (según remarcó en varias ocasiones) salió de su propio bolsillo.
El video guardado un mes
En medio de esa defensa económica apareció otro eje de su respuesta: el origen de las imágenes que desataron la polémica. Allí el Jefe de Gabinete de ministros puso el foco en la difusión del material.
“Hace un mes que tienen guardado el video”, afirmó. Y reforzó esa idea con otra frase que buscó describir el contexto “conspirativo” de la grabación: “El video fue tomado de un acto privado y divulgado un mes después del episodio”.
Según su planteo, la filmación habría sido registrada en un ámbito que consideró privado y además habría sido retenida durante semanas antes de hacerse pública.
Es decir que su preocupación pasaba más por el registro del momento en imágenes que por la sospechosa erogación millonaria en un jet privado a una ciudad tan cercana y de fácil acceso por cualquier otro medio público de transporte.
En ese intento por ordenar toda la controversia, el vocero terminó encadenando una serie de frases que resumieron su versión de los hechos:
“Fue una pésima decisión”,
“un amigo de toda la vida me invitó a subir”,
“pagué un proporcional del vuelo”,
“hace un mes que tienen guardado el video”… y
“el video fue tomado de un acto privado y divulgado un mes después del episodio”.
Una secuencia de poco creíbles y desenfocadas explicaciones con la que buscó responder tanto por el viaje como por las imágenes que lo convirtieron en tema central del escándalo político en el que seguirá envuelto.

