El conflicto entre la Asociación de Empleados de Comercio y la administración del Bahía Blanca Plaza Shopping marcó la jornada del Viernes Santo con horas de alta tensión, bloqueos y acusaciones cruzadas, en un episodio que alteró el normal funcionamiento del centro comercial.
Desde las primeras horas de la mañana, una columna de manifestantes del gremio mercantil se concentró en los accesos al shopping con banderas, bombos y bengalas, e impidió el ingreso tanto de clientes como de trabajadores y propietarios de locales. La protesta se sostuvo bajo el argumento de que el centro comercial no debía abrir sus puertas durante el feriado, en línea con un acuerdo firmado años atrás que establece el cierre en esa fecha.

La situación escaló rápidamente cuando algunos manifestantes intentaron ingresar por la fuerza al predio, utilizando elementos para golpear y dañar puertas de vidrio, lo que generó momentos de fuerte tensión en presencia de efectivos policiales. Además, los accesos principales, incluido el portón sobre avenida Cabrera, permanecieron cerrados durante gran parte de la mañana.
El trasfondo del conflicto radica en versiones contrapuestas entre el gremio y la administración del shopping. Mientras desde el centro comercial aseguraron que la apertura se realizaría sin convocar empleados, en cumplimiento de un supuesto acuerdo, desde el sindicato desmintieron esa versión. El secretario general de la entidad, Raúl Oviedo, sostuvo que se trató de un “montaje” y denunció que trabajadores fueron convocados a cumplir funciones durante la jornada.
El sindicato de Empleados de Comercio bloqueó el Shopping y no los deja trabajar pic.twitter.com/6yDMTkKbkF
— BHInfo (@BHInfoMedia) April 3, 2026
En medio del conflicto, la administración del Bahía Blanca Plaza Shopping emitió un comunicado en el que rechazó las acusaciones del gremio y calificó las medidas de fuerza como ilegítimas. Según indicaron, el accionar sindical incluyó el ingreso fuera del horario habilitado y el bloqueo de accesos, afectando tanto a comerciantes como a quienes pretendían trabajar. Asimismo, aseguraron que el funcionamiento del centro comercial se ajusta a la normativa vigente y denunciaron un escenario de “desinformación”.
Tras varias horas de negociación e incertidumbre, la situación comenzó a normalizarse hacia el mediodía, cuando se liberaron los accesos y se permitió nuevamente el ingreso al público. Sin embargo, el funcionamiento no fue pleno: los locales vinculados a empleados afiliados al sindicato permanecieron cerrados, lo que derivó en un esquema de actividad parcial.
En ese contexto, los espacios de esparcimiento como el patio gastronómico, las salas de cine y otros sectores no alcanzados por el conflicto gremial pudieron operar con normalidad, mientras que el resto del shopping funcionó de manera limitada. El episodio dejó expuesta la tensión entre el sector comercial y el gremio mercantil en torno al cumplimiento de acuerdos laborales en días feriados.

