Mientras el gobierno de Javier Milei busca concluir el proceso administrativo para la la privatización de las rutas nacionales, crecen en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires los reclamos por el deterioro de la Ruta Nacional 3, una de las vías más transitadas y estratégicas que atraviesan el territorio bonaerense.
La preocupación volvió a quedar expuesta esta semana con protestas, encuentros y presentaciones impulsadas por intendentes, trabajadores viales y vecinos autoconvocados, quienes denuncian la falta de mantenimiento, la paralización de obras y el aumento de la siniestralidad vial.
El conflicto se da en paralelo al avance de la llamada Etapa II-B de la Red Federal de Concesiones, el esquema con el que la Nación busca privatizar unos 2.500 kilómetros de rutas.
Entre los tramos incluidos aparece uno especialmente sensible para Buenos Aires: el Tramo Sur Atlántico-Acceso Sur, que comprende 1.325 kilómetros de la Ruta 3 desde el Área Metropolitana hacia el sur bonaerense, además de las rutas 205 y 226 y accesos clave como la Autopista Ricchieri, Ezeiza-Cañuelas y Newbery.
En ese proceso también quedó envuelta la polémica exclusión de la empresa estatal AUBASA. Según se informó oficialmente, para esa concesión se recibieron diez ofertas y seis fueron aprobadas para continuar en evaluación.
Azul, epicentro de un nuevo reclamo
Uno de los focos más recientes del conflicto se produjo en Azul, donde este miércoles se realizó una rueda de prensa en el acceso a la ciudad por Ruta 3 para visibilizar el deterioro del corredor y reclamar inversiones.
La actividad estuvo encabezada por el intendente kirchnerista Nelson Sombra, junto al secretario adjunto de la Federación del Personal de Vialidad Nacional, Fabián Catanzaro, y Fernando Sottile, representante de Vecinos Autoconvocados.

“Este es un encuentro muy positivo. La transitabilidad es una problemática general vinculada al traslado de ciudadanos, de la producción y de la salud”, sostuvo Sombra, quien además remarcó que el problema “no afecta solamente a Azul, sino a todo el trazado de la Ruta 3”.
El jefe comunal también cuestionó que las mejoras de bacheo realizadas fueran parciales y producto de una resolución judicial. “ Nos hubiera gustado que este reclamo se pudiera abordar de manera conjunta con los intendentes de Benito Juárez, Monte y Las Flores, para que las
mejoras no se limiten a un tramo de 50 kilómetros, sino que contemplen una
extensión mayor y brinden más seguridad a quienes transitan por el territorio
nacional”-indicó, señaló.
Por su parte, Catanzaro apuntó directamente contra la política nacional de obra pública. “Desde el inicio de esta gestión venimos denunciando la decisión política de obra pública cero y las consecuencias que ello implica”, afirmó.
El dirigente sindical sostuvo además que no solo se paralizaron obras nuevas, sino también tareas básicas de mantenimiento. “Esto generó un deterioro exponencial de las rutas en los últimos dos años”, advirtió.
Vecinos movilizados en Las Flores
Los cuestionamientos también crecieron en Las Flores, donde vecinos autoconvocados vienen realizando distintas manifestaciones para exigir la continuidad de las obras en el tramo San Miguel del Monte-Gorchs.
Según denunciaron, la paralización afecta una obra considerada clave para la seguridad vial en un corredor donde circula gran parte del transporte pesado de la provincia.
“Se trata de una obra necesaria, por la cual circula el 57% del tránsito pesado”, señalaron en un comunicado difundido durante los últimos días.
Los vecinos también advirtieron que el proyecto cuenta con financiamiento del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), aunque aseguraron que el Gobierno nacional no amplió las partidas presupuestarias necesarias para sostener los trabajos.
El malestar derivó en nuevas protestas. El domingo pasado hubo una manifestación en la Rotonda del Cristo en Azul y para este miércoles en Las Flores convocaron a otra concentración en el cruce de las rutas 3 y 30 bajo el lema “Nos unimos para que la obra continúe”.
Un corredor estratégico bajo presión
La Ruta Nacional 3 atraviesa gran parte del territorio bonaerense y constituye una vía clave para el transporte de pasajeros, producción agropecuaria y carga pesada. Por eso, el deterioro de la traza y la paralización de obras comenzaron a generar una creciente presión política y social sobre el Gobierno nacional.

En ese marco, en Azul ya se discute la conformación de una mesa integrada por vecinos autoconvocados, organizaciones como Estrellas Amarillas, trabajadores viales, municipios y la Provincia para coordinar acciones conjuntas y avanzar con reclamos administrativos y judiciales.
La preocupación también empieza a cruzarse con el debate sobre el nuevo esquema de concesiones impulsado por la administración libertaria y el futuro del manejo de los corredores viales bonaerenses.

