Hay verdades que en la ciudad de La Plata no necesitan demostración, pero que cobran una dimensión distinta cuando “una voz autorizada a nivel nacional” las pone en palabras. En el corazón del Bosque, donde las clásicas semillitas “maridan” con el humo de las brasas, reside un tesoro gastronómico que acaba de recibir el “aprobado” definitivo de una de las figuras más reconocidas del nuevo periodismo deportivo actual en TV: Morena Beltrán.
Con sus jóvenes 27 años, Beltrán surgió de la cantera del “análisis táctico en Twitter”, pero su capacidad de lectura de juego la llevó rápidamente a la pantalla de ESPN, donde hoy brilla en ciclos como F90 y en las transmisiones de campo de juego de los partidos más importantes de la Liga Profesional. Su ascenso parece no ser casualidad; representa a una generación que une el rigor técnico con la frescura del streaming y las redes sociales.
El veredicto de la especialista
En una reciente entrevista en el canal de YouTube Terapia Picante, Morena se sometió al desafío de las salsas picantes y, entre pregunta y pregunta, soltó una definición que hizo eco en las diagonales de la capital bonaerense.
Al ser consultada por su ranking de comidas de cancha, no dudó: “La bondiola de la cancha de Gimnasia es la mejor de todas. Está muy buena, es muy tierna”.
Para los hinchas del Lobo, este reconocimiento no es sorpresa, pero que Beltrán lo sitúe por encima de otras opciones (incluso mencionando que la de Sarmiento de Junín es buena pero no alcanza el primer puesto) le otorga un sello de distinción nacional. El sándwich de bondiola de las inmediaciones del Juan Carmelo Zerillo es, para ella, el estándar de oro de la gastronomía futbolera.
El dilema del chimichurri
Sin embargo, para una profesional que recorre los estadios cada fin de semana, disfrutar de este manjar tiene sus complicaciones logísticas.
Morena confesó que, debido a su rol como cronista de campo de juego, muchas veces debe pasar de largo frente a la parrilla por una cuestión de respeto profesional hacia los protagonistas.
“No puedo comer tanto porque yo hago la entrevista previa al partido con el jugador”, explicó con la naturalidad que la caracteriza. El miedo al “olor a chimichurri” surgiendo de su aliento en un mano a mano con los futbolistas es el único obstáculo que separa a la periodista de su comida favorita en cada visita al Bosque.
Esta declaración de amor al sándwich platense se enmarca entre otras tantas que han aparecido históricamente. Periodistas de la vieja guardia y nuevos influencers ya cayeron antes rendidos frente la ternez de esa carne.
Sin embargo en la voz de Morena Beltrán, la bondiola de Gimnasia deja de ser únicamente un alimento para convertirse en un emblema costumbrista que, una vez más, ratifica que en La Plata se come (y se vive el fútbol) como en ningún otro lado.
Quizás ese “trofeo” sea el legado del “viejo Timoteo Griguol”, quien en la década de los 90 introdujo fuertemente este corte de cerdo en sus entonces famosas fiestas del salame, que realizaba con materia prima de Colonia Caroya, con el fin de recaudar fondos para las inferiores del club albiazul.

