El proceso judicial que mantiene en vilo a la ciudad de La Plata por la trágica muerte del motociclista Walter Armand sumó un capítulo de máxima tensión institucional y procesal. Durante la cuarta audiencia del debate oral que se sigue en los tribunales locales, la sala de audiencias se convirtió en el escenario de un fuerte cruce verbal y técnico entre la Asesoría Pericial y la defensa de la principal imputada, Felicitas Alvite, popularmente conocida como “La Toretto de La Plata”. El eje de la discordia giró en torno a la presentación del informe elaborado por la psiquiatra oficial María Celia Rodríguez, cuyo contenido generó una disputa frontal sobre la salud mental, la comprensión de los actos y el perfil emocional de la acusada desde su encierro preventivo.
La jornada había comenzado bajo los parámetros habituales de un debate oral complejo, pero el clima mutó abruptamente cuando la licenciada Rodríguez tomó la palabra ante los jueces Claudio Bernard, Silvia Hoerr y Analía Carrillo. La especialista expuso los resultados centrales de las evaluaciones interdisciplinarias practicadas a Alvite y desgranó conclusiones que rápidamente encendieron la polémica. Según detalló la perito oficial, la joven “no tiene ninguna enfermedad grave” de orden psiquiátrico y se encuentra en pleno uso de sus facultades mentales, lo que implica que “comprende perfectamente la gravedad de los hechos” por los cuales se la acusa de homicidio.

Situación personal de Felicitas Alvite
Sin embargo, los pasajes más álgidos y controvertidos de la exposición surgieron al abordar la adaptación de la imputada al contexto de encierro. De acuerdo con el testimonio de Rodríguez, durante las entrevistas clínicas Alvite se habría mostrado principalmente preocupada por su situación personal y su estancia en el penal, manifestando de manera reiterada “miedo a que le pase algo estando detenida”. En esa misma línea, la profesional deslizó un concepto que desató la furia de los letrados defensores: la joven supuestamente evidenciaba incomodidad por estar alojada y compartir espacios con personas que “no son de su condición social”, una apreciación que fue interpretada por los acusadores y querellantes como una muestra de egocentrismo y desapego hacia la tragedia humanitaria provocada.
La reacción de la defensa técnica, encabezada por los abogados Flavio Gliemmo, Santiago Irisarri y Luisina Gliemmo, no se hizo esperar. Apenas la perito concluyó su exposición, los letrados interpusieron un severo cuestionamiento a la validez científica y metodológica del informe. Los defensores sostuvieron de manera categórica que las conclusiones psiquiátricas presentadas este jueves chocaban frontalmente con la actitud que Alvite demostró desde el primer momento del proceso judicial. Recordaron ante el tribunal que la joven reconoció públicamente su responsabilidad en el luctuoso episodio y se quebró en llanto durante la primera audiencia, pidiendo disculpas de rodillas y con profundo dolor a los familiares de Walter Armand, una conducta que, a su criterio, contradice de plano el supuesto perfil de frialdad y desinterés esbozado por el equipo pericial oficial.
El escándalo procesal
El punto culminante del escándalo procesal se produjo durante el interrogatorio cruzado llevado adelante por el abogado Santiago Irisarri. Al someter a los peritos a un riguroso cuestionario sobre los protocolos aplicados, la defensa descubrió y ventiló una presunta falla procedimental: los profesionales reconocieron ante los magistrados que habían accedido y leído de forma “parcial” el expediente judicial antes de someter a Alvite a las entrevistas psiquiátricas forenses. Basándose en este argumento, los defensores formalizaron de inmediato la recusación de la perito María Celia Rodríguez y solicitaron la nulidad de la pericia, al considerar que el diagnóstico se construyó sobre premisas incompletas y sesgadas que vulneraban las garantías del debido proceso.
Tras un cuarto intermedio destinado a la deliberación, el tribunal integrado por Bernard, Hoerr y Carrillo resolvió rechazar los planteos de la defensa y convalidó tanto la continuidad de los peritos como la validez probatoria del informe psiquiátrico. Con la tensión a flor de piel y los ánimos caldeados entre las partes, el debate continuará en los próximos días con la incorporación de nuevos testimonios y pruebas documentales clave para determinar el grado de responsabilidad penal de La Toretto.


