En el aire del programa Todo no se puede de LA CIELO FM 103.5, la periodista Agus Miranda repasó los detalles y secretos de la gran boda del año, hermetismo sin celulares, el menú criollo con sándwiches de molleja, la torta de nueve pisos de Damián Betular y las ironías estampadas en los souvenirs.
Los análisis y críticas de la escasa cobertura que tuvo el casamiento motivó a Lali a posicionarse y reafirmar su compromiso con la diversidad y el colectivo travesti- trans tras el terrible ataque que sufrieron un grupo de trabajadoras sexuales en las últimas horas. Se difundió un video donde se ve a los jóvenes atacarlas a palazos en la zona de la avenida de los Ombúes y Andrés Bello, a metros de Figueroa Alcorta y del Lago de Regatas. Algunos de los agresores iban en bicicleta y otros a pie.
El evento del año y el flechazo en Halloween
Lali Espósito —catalogada en la mesa como “la reina del pop argentino”— y Pedro Rosemblat —”reconocido conductor y creador del streaming Gelatina”— celebraron su boda en Casa Carlos, una casona histórica del barrio porteño de San Telmo que combina arquitectura tradicional con amplios espacios verdes.
Al analizar la repercusión del enlace, Agus Miranda remarcó el peso social de la cantante, “para mí Lali es de las artistas más queridas hoy en día de la actualidad, puede generar muchas opiniones divididas más que nada desde que ella fijó su postura política, pero quieran o no, les guste o no, ella es una persona con muchísimo impacto y el casamiento de ella fue un evento del cual se habló durante el fin de semana”.
La fecha elegida fue el sábado 31 de octubre, en homenaje exacto al día en que se conocieron tres años atrás, en 2023, durante una fiesta de Halloween organizada por el actor Martín Rechimuzzi. Sobre aquel primer encuentro, se recordó que Lali asistió disfrazada del meme de la “Barbie fisura” —con el maquillaje corrido y despeinada— y que la propia artista había confesado en entrevistas “haberse sentido un poco intimidada por él ya desde el principio”.
Vestido tradicional, una joya por ramo y el debate por la barba
Frente a las especulaciones de las redes sociales que anticipaban un diseño roquero o disruptivo en sintonía con su último álbum, la novia optó por una propuesta clásica, “un vestido largo de raso con la espalda descubierta, una capa que cae desde su hombro y algunos frunces”. Miranda calificó la elección como “super light y tranquilo tradicional, un vestido que le calza perfecto y la hace ver superdelicada”.
En lugar del ramo de flores convencional, la cantante lució “una rosa labrada a mano, que es una pieza de joyería hecha por especialistas”. Por su parte, Rosemblat vistió un traje de dos piezas en tono beige claro con una rosa al costado del saco, aunque en el piso radial no faltaron las chicanas humorísticas sobre su aspecto afeitado a cero, “criticaron mucho que se haya afeitado a cero; me gusta más la barbita”.
Hermetismo, cámaras analógicas y el traslado de la torta
La celebración reunió a unos 150 invitados bajo un estricto protocolo de privacidad para “preservar la magia del momento”. Se prohibió el uso de teléfonos celulares en el predio. En su lugar, la pareja entregó a los presentes camaritas analógicas con un límite de 27 disparos. “Al final del evento tuvieron que devolver estas cámaras para que sean reveladas todas en conjunto”, detalló la columnista.
La propuesta dulce estuvo a cargo del pastelero Damián Betular, quien diseñó una imponente torta de nueve pisos con estética de “vela derretida” y moños rosas en tonos claros. Para evitar el desperdicio de alimentos, los primeros tres niveles eran comestibles y los seis superiores funcionaron como maqueta estructural. El hermetismo del festejo alcanzó incluso el traslado del postre, “cuando lo bajan del vehículo y no querían que se viera hasta entrar al lugar, los organizadores desplegaron una tela blanca enorme para que no se pudiera ver”.
Menú criollo, amistades de época y souvenirs con ironía
La gastronomía del evento mantuvo una impronta bien argentina: recepción con picada tradicional, cortes de asado, milanesa con puré milhoja de papas y un plato estrella muy comentado en la mesa radial, “sándwich de molleja con mucho limón”.
Entre las personalidades presentes estuvieron Cande Vetrano, Dillom, Juliana Gattas, Ale Sergi y Peter Lanzani, expareja de Lali en la época de Casi Ángeles. Miranda destacó la madurez del vínculo entre ambos, “Lali ha dicho que todas sus parejas se tuvieron que acostumbrar a la presencia de él porque es alguien que siempre estuvo”. La gran ausente fue Moria Casán, quien si bien había criticado a Rosemblat por no concederle entrevistas y cuestionado que una mujer empoderada decidiera casarse, aclaró públicamente que no esperaba una invitación por no ser amiga íntima.
Los souvenirs combinaron humor y resignificación personal: remeras blancas con las iniciales de la pareja y la frase histórica que Lali había dicho tiempo atrás en televisión, “Ni en pedo me caso”. “Me parece muy divertido porque es como hacerse cargo de las propias contradicciones de uno y reconocer que uno puede cambiar”, analizó Miranda. También se entregaron encendedores y un “kit lalical” anti-resaca de agua de coco y miel con la leyenda, “mañana me lo vas a agradecer”.
El matrimonio como fiesta y la barrera económica
El tramo final del reporte en LA CIELO derivó en una lectura sociológica sobre la edad de los novios —Lali de 35 años y Pedro de 36—, encuadrados dentro del promedio nacional de matrimonio en Argentina, que se ubica entre los 30 y los 38 años. “Es interesante pensar en Lali como una figura de tanto impacto, pensando en su matrimonio en el marco de una sociedad que ya no ve el casamiento como una imposición, como un proyecto para realización personal o como un salvavidas económico; lo ve como una fiesta entre dos personas con sus carreras y sus finanzas”, concluyó Miranda.
Un festejo que contrasta con la realidad de muchos jóvenes en el país, donde una celebración modesta para 50 personas ronda los 16 millones de pesos y una boda de 200 invitados supera holgadamente los 50 millones.


