El Ministerio de Salud de la Nación formalizó una actualización clave en las estrategias de inmunización pediátrica mediante la Resolución 1567/2026, firmada por el ministro Mario Lugones y publicada en el Boletín Oficial. La normativa establece la incorporación gratuita y obligatoria de la vacuna séxtuple acelular al Calendario Nacional de Vacunación, una medida destinada a simplificar las visitas médicas de los lactantes y reducir el número de aplicaciones necesarias en sus primeros meses de vida.

Esta nueva formulación combinada protege en una única inyección contra seis enfermedades graves: difteria, tétanos, tos convulsa -coqueluche-, hepatitis B, poliomielitis e infecciones invasivas causadas por la bacteria Haemophilus influenzae tipo b. Hasta este momento, la aplicación de este insumo médico se encontraba reservada de forma exclusiva para poblaciones con indicaciones especiales, como es el caso de los bebés prematuros nacidos con menos de 37 semanas de gestación o con un peso menor a los 1.500 gramos.
Un esquema en transición con alcance exclusivo para las nuevas cohortes
La aplicación obligatoria y gratuita de la vacuna séxtuple acelular estará destinada de manera exclusiva a la cohorte de niños nacidos a partir del 1° de enero de 2028.
Por su parte, los menores nacidos hasta el 31 de diciembre de 2027 inclusive no recibirán esta nueva combinación. En su lugar, deberán continuar y completar su esquema de inmunización tradicional a través de las vacunas que se administran por separado, es decir, la pentavalente y la antipoliomielítica inactivada (IPV). Asimismo, las autoridades sanitarias aclararon que la dosis neonatal contra la Hepatitis B, administrada durante las primeras horas de vida tras el nacimiento, se mantendrá sin ningún tipo de modificación.
Cronograma de cuatro dosis y la eliminación del refuerzo escolar
El nuevo cronograma técnico diseñado para los lactantes alcanzados por la medida contempla la administración de un total de cuatro dosis. La primera de ellas se aplicará a los 2 meses de vida, seguida por la segunda a los 4 meses y la tercera a los 6 meses. Finalmente, el esquema se completará con una dosis de refuerzo que deberá administrarse entre los 15 y los 18 meses de edad.
Uno de los cambios más trascendentales que introduce este ordenamiento radica en la inmunidad lograda tras el cumplimiento de este ciclo inicial. Al recibir las cuatro aplicaciones de la vacuna séxtuple acelular durante los primeros 18 meses de vida, los niños de la cohorte 2028 ya no necesitarán el histórico refuerzo contra la poliomielitis (IPV) que habitualmente se exigía a los 5 años, coincidiendo con el ingreso a la etapa escolar.
Beneficios médicos y mejoras en la logística sanitaria
La integración de la inmunización en un único producto farmacéutico ofrece importantes ventajas tanto para la salud individual de los lactantes como para la administración pública. En el plano médico, el uso del componente contra la tos convulsa en su variante acelular, basada en antígenos purificados, disminuye significativamente la aparición de fiebre y reduce las reacciones locales dolorosas en las zonas de aplicación.
A su vez, la disminución en la cantidad de pinchazos alivia el estrés del menor en el consultorio pediátrico y favorece la adherencia de las familias al calendario oficial, lo que evita la pérdida de oportunidades de vacunación y reduce el riesgo de esquemas incompletos. Desde el punto de vista logístico y de la gestión en los efectores públicos de salud, la medida simplifica la conservación de la cadena de frío en las heladeras de los vacunatorios y disminuye los márgenes de error durante la preparación, al reducir la manipulación a una sola formulación.


