De acuerdo con los datos oficiales del informe del Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, coordinado por la Asociación Civil La Casa del Encuentro, entre el 1º de enero y el 31 de octubre de 2026 se registraron a nivel nacional 240 víctimas totales. Entre ellas, se comprenden 207 femicidios y vinculados de mujeres y niñas, 9 transfemicidios y 24 femicidios vinculados de varones adultos y niños, además de 465 tentativas de femicidio.
El observatorio monitorea todo el país desde hace más de 11 años, desde el primer NI UNA MENOS en el año 2015 la forma más cruel de violencia contra las mujeres. Desde entonces, se han registrado 3424 femicidios, dejando a 3840 niños y niñas sin su madre.

El nuevo informe que actualiza la provincia de Buenos Aires se posiciona como el distrito con mayor incidencia en valores absolutos, al concentrar 72 casos de femicidios, transfemicidios y vinculados, y 114 tentativas de femicidio.
La realidad bonaerense
La provincia de Buenos Aires lidera con crudeza las estadísticas de la violencia machista más extrema. Según el último informe del Observatorio de Femicidios en Argentina —coordinado por la Asociación Civil La Casa del Encuentro—, el distrito bonaerense concentra la mayor cantidad de muertes y ataques letales frustrados en todo el territorio nacional entre el 1º de enero y el 31 de octubre de 2026.
En el apartado de femicidios, transfemicidios y femicidios vinculados, el relevamiento contabiliza 240 víctimas fatales a nivel país. De ese total, 72 ocurrieron en suelo bonaerense, triplicando y duplicando ampliamente a distritos que le siguen, como Santa Fe (33) y Córdoba (15).
Pero la radiografía de la saña no se detiene en los crímenes consumados. En el terreno de las tentativas de femicidio, donde el país acumuló la cifra escalofriante de 465 casos, Buenos Aires encabeza nuevamente el ranking con 114 hechos. Esta cifra pulveriza los registros de Santiago del Estero (54) y Santa Fe (36), dejando en evidencia que el conurbano y el interior bonaerense son zonas de extrema vulnerabilidad para mujeres y adolescentes.
Un engranaje letal y fallas que se repiten
A nivel nacional, el informe arroja datos lapidarios sobre la ineficacia de los mecanismos de prevención: apenas 26 de las víctimas fatales habían radicado una denuncia previa, y solo 15 agresores contaban con una medida cautelar dictada por la justicia. El peligro se extiende al propio Estado, ya que 9 de los femicidas formaban parte o pertenecían a fuerzas de seguridad. Como saldo devastador e irreparable, 282 hijas e hijos quedaron huérfanos, de los cuales 154 son menores de edad.
Por el lado de las tentativas, el panorama no es menos desolador: 111 niñas, niños y adolescentes presenciaron los ataques en carne propia, cargando con el trauma psicológico de la agresión. De este universo de agresores, apenas 67 víctimas habían alzado la voz denunciando a sus atacantes, mientras que 49 victimarios tenían medidas preventivas vigentes que evidentemente no frenaron la furia.
Los números son categóricos y marcan una urgencia social ineludible: la violencia de género extrema golpea sin tregua, con la provincia de Buenos Aires erigiéndose como el epicentro indiscutido de esta emergencia humanitaria.


