Integrantes de la comunidad Proyecto Arborea, realizaron una actividad junto al Foro en defensa del árbol para visibilizar la extracción de dos ejemplares de plátanos en la calle 43 entre 10 y 11 de La Plata. La acción consistió en el señalamiento de los árboles restantes con un lazo negro que simbolizó el duelo por la pérdida irreparable para el bosque urbano y el paisaje cotidiano. La empresa contratada por el frentista trabajó durante la jornada del viernes entre la mañana y las 19 horas sin la presencia de patrullas de control urbano municipal.
Ningún particular posee autorización para decidir el destino de un ejemplar arbóreo, explicaron desde la ONG. La preservación de la infraestructura verde requiere alternativas basadas en la naturaleza para evitar ambientes sofocantes en temporadas de calor. Ante este escenario, diversas organizaciones solicitaron a la Dirección de Espacios Verdes el cumplimiento de la Ordenanza 9880, la Ley Provincial 12273 y el amparo judicial favorable al Foro en defensa del árbol.
Falta de control municipal y tala sin autorización en La Plata
Desde Proyecto Arborea, destacaron que el patrimonio de la calle 43 resultó ser la misma contratada durante la gestión municipal anterior. Sobre aquella empresa, la justicia dictaminó mala praxis debido a podas mutilantes que provocaron daños irreversibles y acortaron la vida de los árboles. “La impunidad y las mutilaciones también afectaron al Parque Saavedra, al Bosque y a diversas veredas de la capital bonaerense“, explicó la socióloga María Estela Vampa.
También comentaron que el desarrollo idóneo de los árboles de alineación exige sanidad vegetal, manejo adecuado y cazuelas en óptimas condiciones. Las cazuelas o planteras constituyen los sitios de las veredas libres de baldosas destinados exclusivamente a la plantación. Estos espacios aseguran el oxígeno, la humedad, el agua, los nutrientes, la temperatura y el pH del suelo. La Ordenanza 9880 establece que las dimensiones de cada cazuela no deben ser menores a 1,20 por 1,20 metros.
El estado de muchísimas planteras en La Plata es preocupante por la falta de información, la ausencia de inspección municipal y la indiferencia pública. Existen cazuelas anuladas por vecinos, algunas con dimensiones escasas de 0,60 por 0,60 metros, tocones, césped o recubiertas de piedras. En otros casos, los ejemplares sufren por la presencia de bancos construidos durante la pandemia, escombros de construcción, basura y el vertido diario de yerba mate.
Las prácticas nocivas sobre el suelo compactan la tierra e impiden su aireación natural. Estas acciones alteran el intercambio gaseoso, modifican la temperatura y retardan la infiltración del agua de lluvia. El desequilibrio en los nutrientes del suelo causa estragos en las raíces y convierte al árbol en un ejemplar de riesgo. El cuidado del patrimonio forestal depende tanto de la gestión pública como de las conductas comunitarias.
Condiciones esenciales para la conservación del arbolado urbano
Finalmente, desde las ONG’s exigieron la promoción de un cambio cultural requiere el desarrollo de campañas oficiales de difusión sobre el arbolado público. Especialistas en arboricultura urbana señalan que la educación ambiental constituye un proceso de larga paciencia para evitar la destrucción de la biodiversidad en las ciudades. La conservación del bosque urbano en veredas, parques y paseos resulta indispensable para garantizar una ciudad sustentable y habitable.


