Con la visita del Papa XIV a la Argentina, los preparativos se aceleran. Hará su llegada el santo pontífice el lunes 9, la primera actividad del Papa será una visita al personal de servicio y a los huéspedes del Pequeño Cottolengo de Claypole.
En el aire del programa Palabras más, palabras menos de LA CIELO 103.5, conducido por Alvino Aguirre y Nuria González Rouco, Sandra Ciamberlini, coordinadora del Pequeño Cotolengo Don Orione, detalló la logística oficial, los ensayos con Abel Pintos, los obsequios de los residentes y la visibilidad conseguida en medio de los recortes que golpean al sector de la discapacidad.
Un operativo de 50 hectáreas
Durante la entrevista radial, Sandra Ciamberlini confirmó la hora exacta del encuentro, “el lunes 9:15 de la mañana lo esperamos, así que bueno, con toda la expectativa”.
Respecto al itinerario de llegada, la coordinadora explicó el dispositivo de seguridad y el recorrido previsto dentro de las instalaciones, “el itinerario del Papa es llegar en un móvil particular hasta aproximadamente 400 metros sobre la avenida Lacaze, que es la avenida por donde queda el Cotolengo, y ahí se pasaría al papamóvil e hace ingreso por la entrada principal”.
La comitiva recorrerá la mitad del predio de 50 hectáreas hasta descender en el santuario, donde el pontífice se encontrará con la comunidad de la institución. Ciamberlini precisó la escala del lugar, categorizado como hogar con centro educativo terapéutico, “nosotros tenemos en este momento alrededor de 415 residentes y 400 empleados, son residentes que transcurren su vida acá y tienen diferentes talleres para la actividad de su vida diaria”. Sobre la población alojada —que abarca discapacidades motoras, visuales, auditivas y retrasos mentales de distinta severidad—, destacó que la mayoría son adultos mayores, “en general son de 40 y tantos largos para arriba, de 20 y pico de años son muy pocos”.
Ensayos con Abel Pintos, libros autobiográficos y arte reciclado
La previa de la visita incluyó intensas jornadas de preparación cultural e institucional. Ciamberlini reveló los entretelones del ensayo general previo al arribo, “ayer hicimos el ensayo general con la presencia de Abel Pintos, que ensayó con el coro; se le va a hacer un tema al Papa”.
En el acto central, dos residentes que viven en el predio desde hace más de cinco décadas compartirán su testimonio de vida e ingresarán los presentes oficiales. “Una de nuestras residentes es Marta Torres, del hogar Santa Lucía; ella escribió un libro autobiográfico y se hizo la impresión de ese libro y se lo va a entregar”.
El segundo obsequio tiene un profundo sentido simbólico inspirado en las palabras del propio pontífice. “Se le va a entregar un cuadro que hicieron todos los residentes del Cotolengo, que tiene que ver con la frase que había dicho el Papa Francisco sobre que la discapacidad viene a ser como las piezas que se desechan; se hizo con material reciclable un cuadro que está puesto en el santuario y eso es lo que se le va a regalar”.
Vallas, pintura fresca y el “empujoncito” frente a la crisis del sector
La llegada de la comitiva vaticana transformó la fisonomía cotidiana del espacio con intensos controles y obras edilicias. “Esto es todo muy protocolar, tenemos toda una bajada oficial desde que estuvo la idea de que el Papa nos visitara, hay una seguridad muy grande, ya tenemos vallas hace un par de días y todos los días son más vallas, así que nuestro escenario ha cambiado muchísimo para bien”.
Más allá del despliegue de seguridad, la dirigente remarcó que el mayor beneficio fue la puesta en valor del hogar. “Independientemente de la visita del Papa, a nosotros que nos haya mencionado ya nos dio una visibilidad enorme que no teníamos, a nivel edilicio se han pintado los hogares, nuestra casa es bellísima, pero ahora se la puso un poquitín más bella, ese plus es gracias a que el Papa nos visita”.
El anuncio cobra especial relevancia en un contexto económico complejo para las instituciones dedicadas a la salud integral. Con 90 años de trayectoria en el cuidado de la discapacidad, la referente reconoció las dificultades atravesadas por el colectivo, “todo el colectivo de discapacidad está afectado. Nosotros nos vimos afectados, sobrellevamos la situación como pudimos, hemos tenido en su momento faltas de insumos, de pañales, retrasos en los pagos, pero bueno, hoy gracias a Dios estamos un poquito mejor”.
En ese sentido, la visita papal representa un respaldo moral y operativo invaluable para la comunidad de Claypole. “Que el Papa nos haya mirado nos dio un empujoncito muy beneficioso, gracias a Dios”, concluyó Ciamberlini.


