El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, encabezó en Florencio Varela la presentación de MDF Hábitat y Territorio, una nueva rama del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que busca incorporar la problemática de la vivienda, el acceso a los servicios básicos y la planificación urbana a la agenda política del espacio. Durante el encuentro, el mandatario cuestionó el retiro del Estado impulsado por el gobierno de Javier Milei y planteó la necesidad de construir respuestas frente a la crisis habitacional.
La actividad contó con la participación del intendente local, Andrés Watson; el presidente del PJ de Florencio Varela, Julio Pereyra; los ministros Carlos Bianco y Andrés Larroque; la titular de la cartera de Hábitat, Silvina Batakis; y Romina Barrios, del Organismo Provincial de Integración Social y Urbana (OPISU), entre otros dirigentes y funcionarios.
“Venimos a completar una tarea que habíamos previsto, que es estar pensando todos los aspectos que necesita el pueblo argentino, organizándonos, convocando y discutiendo“, sostuvo Kicillof durante su discurso. En ese sentido, manifestó su satisfacción por la convocatoria: esperaban alrededor de 500 participantes, pero el encuentro superó los 3.000 inscriptos.
“Se estuvo discutiendo, reflexionando y planificando para la Argentina que viene”, señaló el Gobernador, quien vinculó la conformación del nuevo espacio con la necesidad de elaborar propuestas para los problemas que atraviesa el país. “A pesar de Milei y de tantos desastres, la provincia no para”, afirmó.
El déficit habitacional, en el centro de la discusión
Uno de los principales ejes del discurso de Kicillof fue la situación habitacional argentina. Para dimensionar el problema, expuso una serie de cifras sobre las necesidades de vivienda, las condiciones edilicias y la falta de acceso a servicios básicos.
Según los datos que presentó, en el país hacen falta 220 mil viviendas para resolver situaciones de hacinamiento, mientras que otras 420 mil necesidades están vinculadas con casas en mal estado. A eso se suman casi dos millones de viviendas que requieren mejoras.
El panorama también incluye dificultades en el acceso a infraestructura básica: Kicillof mencionó que 2,5 millones de viviendas no cuentan con conexión a la red de agua corriente y que seis millones carecen de acceso a cloacas.
“Es un problema grave, una necesidad urgente de nuestro pueblo”, remarcó el mandatario, que también puso el foco en la situación bonaerense. En ese sentido, recordó que cuando asumió su primera gestión la provincia tenía un déficit estimado de 270 mil viviendas, dentro de una necesidad de 800 mil a nivel nacional.
Al repasar la política habitacional de su administración, Kicillof destacó que el Instituto de la Vivienda tiene actualmente 8.300 casas en construcción. También señaló que durante los años anteriores a su llegada al Gobierno provincial se construyeron, en promedio, unas 83 viviendas por año, de acuerdo con las cifras que expuso.
“Lo multiplicamos por 100 y no alcanza”, reconoció, aunque reivindicó el trabajo realizado desde 2019. Según precisó, la Provincia lleva entregadas más de 23 mil viviendas y proyecta alcanzar las 26 mil antes de finalizar su mandato, pese al contexto económico nacional. “Pero no alcanza, no nos conformamos”, advirtió.
Las críticas al retiro del Estado y la mirada hacia 2027
Más allá del repaso de la gestión, el Gobernador aprovechó la presentación para plantear una discusión política sobre el rol del Estado en el desarrollo urbano y el acceso a la vivienda. En su visión, la ausencia de políticas públicas profundiza las desigualdades y deja a los sectores más vulnerables expuestos a condiciones habitacionales precarias.
“Cuando el Estado se corrió, se va al caos y al abandono”, sostuvo. Como ejemplo, describió la convivencia entre viviendas precarias y barrios privados amurallados, una postal que, según planteó, refleja las desigualdades que atraviesan a la sociedad. “El mal de la época es la desigualdad y el abandono del Estado a los que más necesitan”, afirmó.
En ese marco, Kicillof también vinculó la discusión sobre el hábitat con la construcción política del MDF y el horizonte electoral de 2027. “Si nos proponemos en el 2027 terminar con la pesadilla de Milei, tenemos que tener la predisposición y la preparación para darle una solución a un problema que ha sido despreciado”, planteó.
Por último, hizo referencia a las dificultades que enfrentan los jóvenes para independizarse y acceder a una vivienda propia, en un contexto de alquileres cada vez más difíciles de afrontar. “Hoy no se puede ni el alquiler”, señaló, y describió situaciones de jóvenes que deben volver a vivir con sus padres, familias que atraviesan condiciones de hacinamiento y, en paralelo, propiedades vacías y tierras ociosas.
“No puede ser de un polo toda la necesidad y de otro toda la abundancia. Tiene que aparecer una fuerza política que resuelva este entuerto, que se ponga a trabajar para mejorar”, concluyó.


