Otros dos vehículos se quemaron este domingo por la tarde en áreas diversas de La Plata, con apenas minutos de diferencia entre un episodio y otro, aunque ninguno estando estacionados. Algunos vecinos creen que se incendiaron autos adrede, y otros que es muy pronto para determinar si se trata de algo organizado o es apenas una casualidad.
El primero de los siniestros ocurrió en Tolosa, sobre calle 527 entre 4 y 5, donde un Chevrolet Corsa que circulaba por la zona comenzó a arder por causas que todavía se investigan. Una dotación de bomberos llegó al lugar y logró sofocar las llamas antes de que el fuego se propagara.

El segundo hecho se registró poco después de las 15, en plena zona de Plaza Malvinas. Una conductora detuvo su Fiat Mobi sobre calle 50 entre 18 y 19 al percibir un ruido extraño; al levantar el capot, el vehículo comenzó a arder frente a sus propios ojos.
Según trascendió, en ninguno de los dos episodios hubo personas heridas y en ambos casos el personal de bomberos actuó con rapidez para controlar el fuego y asegurar la zona.

La coincidencia despertó preguntas en una ciudad que todavía tiene fresco otro episodio: apenas cuatro días antes, Infocielo reveló que una madrugada de terror sacudió a Barrio Norte, donde un ataque de quemacoches destruyó un Fiat Palio y una Renault Kangoo estacionados en calle 37 entre 3 y 4.
Aquella vez, vecinos hablaron de una modalidad que “se repite hace meses” y hasta circularon versiones sobre una decena de autos atacados la misma noche, una cifra que nunca llegó a confirmarse de manera oficial.
¿Delito o ahora solo falta de mantenimiento?
Lo de este fin de semana no es igual, al menos en apariencia, a lo de Barrio Norte. Allá hubo una detonación, un ataque nocturno sobre autos estacionados y pegados entre sí, el sello clásico de quemacoches. Acá, en cambio, un auto se prendió fuego mientras circulaba y el otro mientras estaba recién detenido, y las causas figuran todavía como “en investigación”, sin que por el momento se hable de intencionalidad.
¿Son dos hechos aislados que la coincidencia del fin de semana amplificó? ¿O La Plata empezó a convivir con una modalidad más extendida geográficamente, más allá de si el origen es un ataque deliberado o una falla eléctrica?
Por ahora, ninguna fuerza de seguridad estableció un vínculo entre los episodios, pero la sucesión (dos autos el domingo, dos más días atrás en un barrio distinto) empieza a instalar la duda de si la ciudad enfrenta un solo fenómeno o varios que se están leyendo como uno.
Seguros, bolsillo y la vida a la intemperie
Cada auto que se quema es, además de un susto, un siniestro que tarde o temprano llega a una compañía aseguradora. ¿Cuánto impacta en las pólizas una seguidilla de este tipo? ¿Empiezan las aseguradoras a mirar con más atención los reclamos por incendio en la zona, o todavía es prematuro hablar de un efecto en las primas? Son preguntas que, por ahora, no tienen respuesta oficial de ninguna compañía.
Lo que sí es un dato instalado en la ciudad es la cantidad de autos que directamente no tienen dónde resguardarse. El aumento sostenido del costo de las cocheras en el Casco Urbano y en los barrios empujó a buena parte de los platenses, golpeados por la crisis económica, a dejar sus vehículos durmiendo en la vereda, muchas veces pegados a la ventana de sus casas.
En ese contexto, cualquier auto a la intemperie (sea por decisión económica o por falta de alternativa) queda más expuesto, ya sea a un robo, a un choque o, como en los últimos casos, a las llamas. La falta de dinero para mantenimientos básicos también podría ser otra causa de estos últimos siniestros en pleno tránsito.
Una ciudad que mira sus autos con otros ojos
El sentido común hace pensar que los incendios del fin de semana no están relacionados entre sí o con el ataque de Barrio Norte. Las pericias sobre el Corsa de Tolosa y el Mobi de Plaza Malvinas todavía están en curso, y los peritos deberán determinar si hubo fallas mecánicas, eléctricas o algo más, pero que tantos coches se prendan fuego tan seguido está paradójicamente “encendiendo las alarmas” tanto en autoridades como en la población de la capital bonaerense.
La seguidilla instala una pregunta que crece con cada nuevo episodio: qué está pasando con los autos en La Plata. Entre la sospecha de una modalidad delictiva que se expande, la vulnerabilidad de una flota vehicular cada vez más expuesta y la pura casualidad, la ciudad espera respuestas que, por ahora, no llegan.


