La ejecución de trabajos de renovación en una vereda de la Ciudad de Buenos Aires desató una fuerte polémica e indignación tras el retiro de dos baldosas por la memoria. Las placas señalizaban lugares históricos vinculados a víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura militar. La intervención tuvo lugar sobre la calle Pavón al 1830, en el barrio porteño de San Cristóbal, donde una cuadrilla de obra pública procedió a remover los homenajes de la acera.
La situación generó un inmediato repudio entre familiares, organismos de derechos humanos y vecinos de la zona. Una de las estructuras retiradas recordaba el secuestro y la posterior desaparición de Carlos Alberto Giglio Valli, conocido afectuosamente como “Coco”. Giglio era un reconocido arquitecto, docente universitario con un profundo lazo con la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y ferviente hincha de Gimnasia y Esgrima La Plata. En el mismo punto, la otra placa recordaba el asesinato de Guillermo Díaz, hecho ocurrido trágicamente en la misma fecha, el 19 de mayo de 1976.
La respuesta de la familia y el reclamo en redes
El accionar de las cuadrillas provocó el rechazo público de la familia del docente y militante desaparecido. Josefina Giglio, hija de Carlos y periodista, volcó su profundo malestar en las plataformas digitales tras enterarse de la remoción de la placa colocada originalmente en 2022. La comunicadora social cuestionó la falta de sensibilidad institucional y la destrucción del símbolo que marcaba la memoria del lugar exacto donde su padre fue abordado por las fuerzas represivas.
“Esto ya es personal. Una de las baldosas recuerda el secuestro de mi viejo en ese lugar. ¿Qué hacemos?”, escribió Josefina Giglio al expresar la conmoción familiar ante lo sucedido. Sin embargo, en el mismo mensaje enviado a sus seguidores, anticipó con firmeza la decisión innegociable del entorno familiar y militante de reinstalar el homenaje en el barrio: “Volveremos a colocarlas”. A su vez, en las redes sociales se multiplicaron las críticas dirigidas a la administración porteña, a la que responsabilizaron políticamente por la falta de cuidado del patrimonio histórico.

La trayectoria y el legado de Carlos “Coco” Giglio
Al momento de su secuestro, el 19 de mayo de 1976 en su domicilio de Pavón 1830, Carlos Alberto Giglio Valli tenía 33 años. Profesional de la arquitectura y apasionado por la enseñanza, ejercía como docente tanto en la Universidad de Buenos Aires (UBA) como en la Universidad Nacional de La Plata. Estaba casado, tenía dos hijos y mantenía una activa militancia política dentro del Partido Comunista Marxista Leninista (PCML). Desde aquella fatídica jornada de mayo, permanece en condición de detenido-desaparecido.
El compromiso académico y humano de Giglio Valli fue reconocido institucionalmente en los últimos años a través de la reparación de sus legajos institucionales. Su legajo como estudiante de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo fue reparado mediante la resolución N° 1177/18 en el año 2018. Asimismo, su legajo académico como alumno del Colegio Nacional Rafael Hernández de la UNLP fue reparado mediante la resolución N° 1201/23 en el año 2023, restitución que busca saldar una deuda histórica con las víctimas del terrorismo de Estado.


