La historia de Marcos Rojo tuvo todos los ingredientes de una novela del fútbol argentino. Cuando parecía que su regreso a Estudiantes se derrumbaba por una cuestión reglamentaria, el defensor tomó la iniciativa, se puso al frente de las negociaciones y consiguió el desenlace que buscaba: la AFA cambió su postura y finalmente quedó habilitado para jugar con la camiseta albirroja. SuperMarcos, podría decirse, en una operación que pasó de la frustración a la alegría en cuestión de horas.
Todo comenzó en City Bell. Rojo había llegado al entrenamiento con la expectativa de resolver su situación, pero después de la sesión de video recibió la noticia que no quería escuchar: la AFA no iba a habilitarlo. El pedido de Estudiantes para conseguir un cupo a partir de la lesión de Gabriel Neves había sido rechazado, debido a que el tiempo estimado de recuperación del mediocampista no alcanzaba los cuatro meses requeridos para habilitar una excepción de ese tipo.

La respuesta cayó como un baldazo de agua fría. Rojo dejó el entrenamiento, se comunicó con su representante y decidió avanzar personalmente. En lugar de quedarse a la espera de una nueva gestión dirigencial, buscó una reunión directa con Claudio Tapia para intentar destrabar el conflicto. El defensor conocía al presidente de la AFA de sus etapas en la Selección argentina y Boca, y estaba dispuesto a agotar las posibilidades para concretar su regreso al Pincha.
Mientras se desarrollaban esas gestiones, la noticia de que la AFA le había cerrado la puerta a Rojo comenzó a tomar estado público. El panorama parecía cada vez más complicado: el futbolista ya había firmado la rescisión de su contrato con Racing y su vínculo con Estudiantes, pero corría el riesgo de quedarse sin competencia oficial por lo que restaba del año.

Sin embargo, algo cambió. Después de la negativa inicial, la postura de la AFA dio un giro y finalmente Rojo recibió la habilitación que necesitaba. Así, una operación que parecía caída volvió a encaminarse y el defensor consiguió el objetivo por el que había peleado durante toda la jornada. El desenlace también dejó un interrogante sobre qué cambió para que la respuesta pasara del no al sí en tan poco tiempo.
Rojo está habilitado, pero decidió no viajar a Santiago del Estero
Con la cuestión reglamentaria resuelta, Estudiantes ya puede contar con Rojo para sus próximos compromisos. Incluso estaba previsto que el defensor viajara a Santiago del Estero para el partido de este sábado ante Central Córdoba, pero finalmente decidió quedarse en La Plata.
El desgaste de los últimos días tuvo su peso. Rojo atravesó jornadas de mucha tensión por la incertidumbre sobre su futuro inmediato y, según pudo reconstruirse, hace tres días que no logra descansar bien. Después de todo lo que vivió para conseguir la habilitación, el futbolista prefirió no sumarse a la delegación y recuperar energías antes de volver a enfocarse plenamente en lo deportivo.
Así, el regreso de Rojo a Estudiantes tuvo un capítulo inesperado incluso después de resolverse su situación. La habilitación llegó, el objetivo principal se cumplió y ahora el defensor buscará dejar atrás una semana agitada para concentrarse en lo que más importa: volver a jugar con la camiseta del club del que es hincha.


