A un mes de haberse activado formalmente el Super Niño, el ingeniero Claudio Velazco presentó un análisis detallado sobre cómo las precipitaciones registradas en Brasil y en regiones externas de la Cuenca del Plata pueden influir en las futuras inundaciones del Litoral argentino. El trabajo pone la lupa en los escurrimientos, el comportamiento de los grandes afluentes y las limitaciones de las obras de regulación ante este escenario climático.
El rol de las cuencas externas y el antecedente de Itaipú
El informe detalla que la Cuenca del Plata posee una superficie del orden de los 3.100.000 km², equivalente a diez veces la provincia de Buenos Aires. Gran parte de esta superficie se extiende por países limítrofes, destacándose la cuenca externa del río Paraná (unos 900.000 km²) y la cuenca del río Paraguay fuera de Argentina (840.000 km²).
Según el especialista, las lluvias acumuladas desde el 31 de agosto —fecha que marca el inicio del trimestre de incidencia del fenómeno— ya comenzaron a generar escurrimientos hacia los cursos principales. Un caso testigo ocurrió a mediados de septiembre, “el caudal del río Paraná aguas arriba de la Represa Itaipú, tenía un caudal de 7.981 m3/seg el 2 de setiembre, y que el día 14 de setiembre se tenía un caudal registrado de 14.129 m3/seg, es decir que como consecuencias de las precipitaciones el caudal del río aumentó en un 80 por ciento, respecto al que poseía a principio de setiembre”.
Esta situación obligó a la apertura de compuertas de la represa, evidenciando las limitaciones que estas estructuras poseen para contener grandes y medianos escurrimientos. Asimismo, Velazco destacó la correlación directa entre las precipitaciones en el Estado de Paraná y la Cuenca del río Iguazú con los picos de caudal registrados en las Cataratas del Iguazú.

Situación en el río Uruguay y afectaciones locales
En cuanto al río Uruguay, el frente de tormentas registrado entre el 10 y el 11 de septiembre afectó al estado de Santa Catarina y parte de Río Grande do Sul. Del lado uruguayo, si bien las lluvias fueron importantes, solo generaron inconvenientes puntuales, como el desborde del Arroyo Sacra en Paysandú, que provocó la evacuación de unas 60 personas.
El ingeniero también advirtió que, aunque muchos frentes no impactaron directamente en las cuencas del Paraná o el Uruguay, sí provocaron daños severos en otras regiones de Brasil, tal como ocurrió en Eldorado, Sao Paulo, donde una precipitación de 119 mm en 72 horas hizo que el río Ribeira pasara de 2,60 metros a 11,10 metros de altura entre el 10 y el 13 de septiembre, un incremento de 8,50 metros en solo tres días.
Para Velazco, este primer mes funciona como una muestra de lo que podría suceder si las lluvias superan los valores actuales durante el transcurso del Super Niño, “nadie sabe cómo realmente va a actuar el clima, como se van a dar las conjugaciones de precipitaciones, pero lo que sí sabemos a partir de todo lo que viene alertando la meteorología mundial, es que es esperable una situación muy crítica, y es por eso que prefiero correr el riesgo de hasta ‘pecar de alarmista’, a tener que lamentar en mi conciencia no haber expresado lo que mi formación y mis análisis técnicos de toda una vida de formación y preparación así me lo indican”.


