Un dramático episodio de inseguridad bajo la modalidad del “cuento del tío” sacudió en las últimas horas a la localidad de Berisso. Una mujer de 64 años fue víctima de una audaz maniobra delictiva que combinó la manipulación digital y la intimidación física en el interior de su propia vivienda. El hecho encendió nuevamente las alarmas entre los vecinos de la zona norte de la región capitalina ante la proliferación de estafas que utilizan la suplantación de identidad para vulnerar la seguridad de personas mayores.
La secuencia comenzó en horas de la jornada previa cuando la víctima, domiciliada en el barrio El Carmen, recibió un mensaje a través de la aplicación WhatsApp. Quien le escribía se presentó como “Mónica”, una amiga entrañable con la que mantiene una relación afectiva y de confianza desde hace varias décadas. Tras entablar una conversación fluida, la supuesta allegada le solicitó auxilio financiero urgente para realizar una transacción cambiaria de dólares, argumentando que requería ayuda de manera inminente para concretar la operación sin contratiempos.
El ardid digital y la irrupción en el domicilio
Con la intención de colaborar con su allegada, la dueña de casa accedió al pedido sin sospechar que detrás de la pantalla se ocultaba una trampa cuidadosamente planificada. Instantes después de aceptar el favor, la supuesta amiga le notificó que ella no podía desplazarse personalmente y que, en su lugar, enviaría a sus dos sobrinos para llevar a cabo la entrega y retiro del dinero en efectivo. La víctima confió plenamente en la palabra de quien creía su amiga de toda la vida y aguardó la llegada de los jóvenes en su inmueble ubicado sobre la calle 33, entre 123 y 124.

Minutos más tarde, dos masculinos se hicieron presentes en la puerta de la finca a bordo de un motovehículo. Con total tranquilidad, la vecina abrió el acceso principal para recibir a quienes consideraba familiares de su allegada; sin embargo, en cuestión de segundos el escenario se tornó violento. Una vez que cruzaron el umbral, uno de los delincuentes empujó bruscamente a la mujer e irrumpió en el interior del inmueble de manera violenta. De inmediato, el agresor encaró al esposo de la víctima y comenzó a amenazarlo de muerte verbalmente mientras se llevaba una mano a la cintura en clara señal de portar un arma de fuego, amedrentando por completo a la pareja.
Violencia, escape en moto y faltantes
Sumidos en un clima de tensión y temor extremo, las víctimas optaron por no ofrecer resistencia ante la agresividad demostrada por los malvivientes. En medio del amedrentamiento constante y sin llegar a exhibir de forma explícita ningún armamento, los asaltantes lograron apoderarse de la billetera de la damnificada, donde guardaba efectivo y valiosa documentación personal. Tras conseguir el botín en escasos minutos, los malhechores abandonaron la vivienda velozmente, abordaron la motocicleta en la que habían arribado al lugar y se dieron a la fuga con rumbo desconocido.
Posteriormente, la mujer constató las pérdidas materiales generadas por la irrupción delictiva en su finca. Entre los elementos sustraídos se encontraban su documento nacional de identidad, el carnet de conducir y la cédula verde correspondiente a un vehículo Volkswagen Gol Trend. Afortunadamente, pese al violento empujón inicial y a las fuertes intimidaciones recibidas durante el asalto, la mujer y su marido resultaron completamente ilesos. Asimismo, los damnificados no registraron otros faltantes materiales de valor dentro de las instalaciones ni daños de consideración en las estructuras del hogar.
La investigación policial y el rastreo de los sospechosos
Tras el escape de los delincuentes, se radicó la correspondiente denuncia ante las autoridades de la jurisdicción local, lo que dio inicio a un intenso operativo para dar con el paradero de los asaltantes. De acuerdo con la descripción aportada por la damnificada, los dos sospechosos tendrían aproximadamente 20 años y vestían indumentaria de tonos oscuros al momento del suceso. Un dato operativo de relevancia para los investigadores es que uno de ellos utilizaba un casco de protección de color negro, mientras que su cómplice llevaba puesto un casco de color rojo.
En paralelo a las tareas de patrullaje en el barrio El Carmen, los peritajes se centran en el análisis técnico de las comunicaciones para determinar cómo se gestó la maniobra a través de la plataforma de mensajería instantánea. Los detectives buscan establecer firmemente si la cuenta de WhatsApp empleada pertenecía efectivamente a la amiga de la víctima y fue hackeada, o si se utilizó una línea telefónica clonada para ejecutar el engaño. Las autoridades trabajan activamente en la recolección de testimonios y el relevamiento de cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona para lograr identificar y detener a los autores del hecho.


