Un nuevo episodio de tensión y preocupación sacude a la comunidad educativa en La Plata. Tras haberse iniciado un plan de acción conjunto entre organismos provinciales y municipales para solucionar graves problemas de infraestructura en una escuela local, el remedio pareció ser peor que la enfermedad. La caída repentina de una estructura de yeso drywall dejó al descubierto serias irregularidades en la ejecución de los arreglos.
El incipiente colapso del material ocurrió cuando parte de la mampostería cedió debido a la humedad acumulada en la losa. Afortunadamente, y pese al susto inicial de los presentes, las autoridades confirmaron que ninguna persona resultó con lesiones. Sin embargo, la brevedad del arreglo desató el malestar generalizado de los padres, quienes denunciaron que la obra fue realizada de manera sumamente precario y sin las medidas de seguridad mínimas requeridas.

Un testimonio exclusivo que expone la precariedad
Daniela, una de la madre de los alumnos que asiste a la institución educativa, relató con detalles la preocupante secuencia de los hechos y el impacto cotidiano que sufre la institución.
De acuerdo con este testimonio directo, expresó: “Pusieron un caño desde adentro hacia afuera, colocaron una placa de durlock que hoy se cayó, así que se volvió a lo mismo, clases reducidas y el techo igual. La directora hoy habló a la salida, diciendo que se había caído la placa que colocaron, los salones de los nenes más chicos no se pueden usar, hay goteras en el patio cerrado donde los estudiantes forman fila y juegan en días de lluvia… la verdad un desastre lo que hicieron, se ve que la placa tenía un solo tornillo”.
Estas palabras reflejan el grado de improvisación con el que se habría abordado la falla edilicia. Según indicaron los propios tutores, la colocación de un caño externo e interior junto a una placa fijada deficientemente no ofreció ninguna solución técnica real al problema de filtración, provocando que la estructura colapsara al poco tiempo de ser instalada ante los ojos de la comunidad escolar.

Aulas inhabilitadas y riesgo latente en áreas comunes
Como consecuencia directa del desprendimiento y de las incesantes filtraciones que continúan deteriorando el edificio, los salones destinados a los niños más pequeños debieron ser clausurados preventivamente. Esta medida obligó a implementar un régimen de clases reducidas y a reorganizar los horarios de los alumnos, afectando seriamente la continuidad pedagógica y la rutina de decenas de familias que dependen del funcionamiento normal del colegio.
El deterioro también alcanza a espacios clave de circulación y esparcimiento. Las goteras persistentes afectan de lleno al patio cerrado, lugar donde los estudiantes suelen formar fila al ingreso y realizar actividades recreativas durante los días de lluvia. Ante este panorama, los padres exigen la intervención urgente e integral de los inspectores de infraestructura escolar para que se garantice una reparación definitiva y segura que no ponga en riesgo la integridad física de los chicos ni del personal docente.


