En la localidad platense de Abasto, donde las quintas todavía marcan el pulso económico del barrio, tres estudiantes de la Secundaria N° 73 decidieron mirar hacia arriba para resolver un problema que está bajo tierra: el estrés hídrico de los cultivos.
Iris Bianchini, Juan Montellanos y Mateo Guillen integran el equipo Proyecto Yacana, que quedó entre los 20 mejores del país en el certamen CanSat Argentina, organizado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
No se trata de una escuela técnica ni de un laboratorio universitario. La Secundaria N° 73 tiene orientación en Ciencias Naturales, Arte y Literatura, sin formación específica en ingeniería aeroespacial.
Aun así, el trío de adolescentes decidió meterse de lleno en el desafío de diseñar, construir y poner a prueba un satélite del tamaño de una lata de gaseosa, la premisa central de la competencia.
Una idea que no cabía en el aula
El proyecto arrancó casi por casualidad, en una clase de Física en la que la docente Ornela Dalla Valle les propuso a sus alumnos sumarse a la convocatoria de la CONAE. Lo que empezó como una mención al pasar terminó convirtiéndose en meses de trabajo fuera del horario escolar, incluidas las vacaciones de invierno.

El equipo superó una primera instancia en la que compitieron alrededor de 250 grupos de escuelas secundarias y universidades de todo el país. Ese resultado les permitió acceder al kit oficial de materiales que la CONAE entrega a los seleccionados para avanzar hacia la etapa de construcción, acompañados también por el docente de la UTN Darío Panaroni como asesor técnico.
La misión que no pidió nadie
Todos los equipos de CanSat Argentina 2026 deben cumplir con una consigna obligatoria: que el dispositivo mida presión atmosférica y temperatura durante el descenso y transmita esos datos a una estación terrestre. Ahí es donde termina el piso mínimo y empieza la parte más interesante del proyecto de los jóvenes de La Plata.
Los tres estudiantes de Abasto decidieron sumar una misión propia, no exigida por el certamen: usar el satélite para captar imágenes que permitan analizar el estado de la vegetación y detectar niveles de estrés hídrico.

La elección tiene su razón de ser para nada “random”. Abasto es una de las localidades del partido de La Plata donde la producción hortícola tiene mayor peso, y la idea del equipo es que la tecnología espacial pueda, en algún momento, convertirse en una herramienta concreta para esa actividad productiva.
“Lo particular de este logro es que somos una escuela pública y no técnica”, planteó la profesora Dalla Valle, quien remarcó que los chicos cursan la orientación de Ciencias Naturales y no tenían experiencia previa en el diseño de satélites.
La docente también contó que la propuesta se transformó en un proyecto extracurricular casi por el entusiasmo espontáneo del grupo, algo que no esperaba cuando la mencionó por primera vez en clase.
Lo que falta para llegar a Córdoba
El camino de Proyecto Yacana todavía no terminó. De los 20 equipos que avanzaron a la etapa de construcción, solo cinco lograrán clasificar a la instancia final, que incluye un viaje al Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Falda del Carmen, Córdoba, donde la CONAE organiza el lanzamiento real de los satélites estudiantiles.
Para llegar a esa etapa, el equipo deberá superar una fase de seguimiento y validación técnica en la que se evalúa el funcionamiento efectivo del dispositivo, no solo su diseño en el papel. Es la parte del proceso donde muchos proyectos quedan en el camino, y donde el trabajo artesanal de meses (hecho en gran parte fuera del horario de clases) se pone a prueba.

Mientras tanto, en la escuela de 516 bis entre 207 y 208 el clima es de expectativa. Todo inició como una propuesta de Física, pero terminará posicionando a un colegio público, sin orientación técnica, entre lo más destacado de una competencia nacional pensada originalmente para escuelas con perfil científico-tecnológico. Y lo hicieron, además, con la mirada puesta en un problema bien terrenal: el agua que necesitan las quintas de su propio barrio.

