La vulnerabilidad en las calles de la capital bonaerense ha alcanzado niveles críticos que van más allá del desamparo habitacional para transformarse en un serio problema de salud pública. Ante este escenario, la fundación Sumando Voluntades impulsó una jornada de vacunación, asistencia médica integral y entrega de insumos básicos en conjunto con personal sanitario del Hospital San Martín. La iniciativa busca frenar el impacto de enfermedades respiratorias graves y garantizar alimento a cientos de personas que subsisten en condiciones extremas a la intemperie.
Nancy Maldonado, presidenta de la institución fundada hace casi 16 años en la calle 8 (entre 37 y 38), explicó a Infocielo que el objetivo central es brindar inmunización preventiva y contención inmediata. La presidenta subrayó que la exposición constante al viento, la deshidratación y la falta de comida aceleran el deterioro físico de la población en situación de calle. “Con la pobreza que hay, la gente que tenemos en situación de calle es mucha, mucha gente contagiada y hay gente que está contagiada de tuberculosis“, advirtió.

Nancy Maldonado, presidenta de Sumando Voluntades
Tuberculosis y riesgos a la intemperie
El avance de infecciones respiratorias complejas encendió las alarmas de la organización, que constata un empeoramiento acelerado en el estado general de quienes viven a la intemperie. Desde la entidad remarcaron que el frío, las lluvias y la malnutrición debilitan el sistema inmunitario, dejando a la población indefensa ante patógenos agresivos que atacan los pulmones y requieren tratamientos rigurosos para no derivar en desenlaces fatales.

La referente recordó un trágico episodio que marcó la necesidad de priorizar los diagnósticos tempranos y la concientización sobre los contagios por vía aérea. “Hace siete años tuve una persona que le dijeron que estaba deshidratada, pero estaba con tuberculosis y se murió a los tres días; tuve que hacer un tratamiento durante un año porque eso es contagioso mediante las gotitas que desprendemos al hablar“, relató Nancy, enfatizando que las vacunas son la única barrera de protección efectiva durante todo el año.

Operativo sanitario y contención social
El abordaje territorial estará coordinada con las autoridades sanitarias, que se estructurará a través de unidades móviles del nosocomio local. Profesionales y personal de enfermería arribarán con conservadoras e insumos específicos para aplicar las dosis acordadas previamente con los propios asistidos, combinando la atención médica con la entrega de abrigo, calzado y raciones alimentarias reforzadas para amortiguar el impacto del invierno.

La logística planificada para la jornada incluye una secuencia de asistencia continua durante varias horas. “A las 10 de la mañana empezamos con la vacunación, después se le va a dar un desayuno, van a almorzar y después retiran sus zapatillas, su manta, su ropa”, detalló la titular de la ONG, remarcando que se lograron conseguir donaciones adicionales mediante gestiones comunitarias intensivas para asegurar que todos los asistentes se retiren equipados.
Independencia estatal y apoyo comunitario
A lo largo de sus 16 años de trayectoria ininterrumpida —incluso durante los momentos más estrictos de la pandemia de COVID-19—, Sumando Voluntades ha sostenido su infraestructura sin recibir subsidios de ningún estamento gubernamental. Las cargas operativas del establecimiento, tales como el alquiler, las facturas de servicios públicos y la compra de insumos, son cubiertas exclusivamente mediante la colaboración voluntaria de los vecinos de La Plata.

Nancy fue contundente respecto a la falta de apoyo oficial a lo largo del tiempo. “Pasaron diferentes gobiernos nacionales, provinciales y municipales y ninguno nos da nada, ni el alquiler, ni el gas, ni la luz, ni alimentos; nosotros hicimos un fuerte lazo con los vecinos porque somos creíbles, vienen y ven cómo estamos cocinando“, afirmó, destacando la transparencia operativa como el pilar fundamental que mantiene en pie el comedor diario.
Nuevos perfiles del desamparo urbano
Más allá de la atención tradicional a las personas sin techo, las estadísticas internas del comedor registran un fenómeno preocupante en los barrios circundantes. En los últimos meses se ha incrementado drásticamente la presencia de familias que, a pesar de poseer una vivienda propia, no cuentan con los ingresos suficientes para cubrir las necesidades biológicas básicas o adquirir medicamentos prescritos.

Esta crisis afecta con particular dureza a la población de la tercera edad que percibe haberes mínimos y no logra costear los insumos elementales para la vida diaria. “Estamos entregándole muchas viendas de comida a gente que tiene casa, pero no tiene para comer; muchos jubilados de alrededor de 70 años que toman seis o siete remedios y que alternan los medicamentos mes por mes porque no los pueden pagar“, lamentó con profundo dolor la titular de la fundación.
Metodología de entrega y llamados a colaborar
La institución distribuye cotidianamente alrededor de 150 viandas en la vereda de su sede, además de mantener recorridas nocturnas en puntos estratégicos de concentración urbana, como la Terminal de Ómnibus y distintas plazas del casco urbano. Quienes deseen sumarse como voluntarios o aportar ropa de abrigo, calzado, alimentos no perecederos y artículos de higiene pueden comunicarse directamente al teléfono 221-538-9296.

