Cuando Estudiantes más lo necesitaba, apareció Guido Carrillo. El Pincha tenía una tarde complicada ante Platense, no encontraba los caminos y el empate empezaba a convertirse en un resultado demasiado peligroso para sus aspiraciones en el Torneo Clausura.
Ante ese panorama, Alexander Medina tuvo que recurrir a algunos de sus titulares para intentar torcer la historia. Y el movimiento del Cacique tuvo premio prácticamente de inmediato: cuando corrían los 46 minutos, apareció el goleador para marcar el 2-1 y cambiar por completo el escenario.
Carrillo volvió a hacer lo que mejor sabe hacer: estar donde tiene que estar y aparecer en el momento indicado. Su gol no fue uno más. Llegó cuando Estudiantes necesitaba desesperadamente una victoria para no dejar escapar terreno y mantener encendida la ilusión en el campeonato.
El delantero se convirtió así nuevamente en una pieza determinante para el equipo. Cuando el Pincha no podía, Carrillo pudo. Y esa capacidad para aparecer en los momentos calientes es justamente una de las razones por las que el atacante se transformó en uno de los nombres propios de este Estudiantes. Carrillo le dio vida al Pincha en el Clausura y volvió a demostrar que, cuando Estudiantes necesita una respuesta, el goleador suele tenerla.

