Un control de tránsito de rutina a primera hora de la mañana derivó en un episodio insólito en la Autopista Buenos Aires – La Plata. Agentes de Seguridad Vial de la Provincia detuvieron la marcha de un conductor a la altura del peaje Hudson a las 9 de la mañana. Al someterse al test de alcoholemia, el hombre marcó 1,20 gramos de alcohol en sangre.
Lo llamativo del caso no fue solo el elevado dosaje para ese horario, sino la insólita reacción del automovilista. Cuando los inspectores lo detuvieron, aseguró firmemente que no había consumido bebidas alcohólicas. Sin embargo, la farsa duró poco tiempo.
Minutos después de conocer el resultado del alcoholímetro, el propio conductor se quebró y admitió que el día anterior había tomado whisky. Toda la secuencia —desde la tajante negativa inicial hasta la posterior confesión— quedó registrada por las cámaras de seguridad del operativo y las bodycams que portaba el personal de fiscalización.
Ante la gravedad de la falta, el personal del Ministerio de Transporte bonaerense, a cargo de Martín Marinucci, procedió a detener el vehículo y labrar la correspondiente acta de infracción.
Desde la cartera provincial recordaron que se mantiene la política de tolerancia cero al volante en todo el territorio bonaerense, con operativos diarios y simultáneos para prevenir este tipo de conductas temerarias.

