La trama comenzó como un caso de acoso digital, pero terminó revelando una maniobra mucho más oscura en el corazón del conurbano bonaerense. En el partido de La Matanza, una mujer fue arrestada acusada de haber facilitado el contacto entre su hija de apenas 8 años y un hombre que la hostigaba con fines sexuales a través de redes sociales.
El procedimiento se concretó en González Catán, donde efectivos policiales lograron rescatar a la menor y detener tanto al sospechoso como a la propia madre, señalada como partícipe necesaria en la maniobra.
El inicio: un mensaje en redes y una denuncia clave
La investigación se activó el 20 de febrero, luego de que el padre de la nena radicara una denuncia al advertir que un desconocido había establecido contacto con su hija por medio de TikTok.
Según consta en la causa, el hombre comenzó a interactuar con la menor mediante mensajes públicos y luego trasladó la conversación a canales privados. En ese ámbito, habría enviado archivos con contenido de explotación sexual infantil y, posteriormente, insinuado un encuentro presencial. Incluso mencionaba a otra niña a la que se refería como su “noviecita”, un dato que encendió todas las alarmas.
La División Investigaciones Tecnológicas Especiales de la Policía de la Ciudad realizó el rastreo de perfiles y direcciones IP. El análisis permitió identificar al sospechoso y ubicarlo en el barrio porteño de San Nicolás. Fue detenido en la intersección de Montevideo y Juan D. Perón.
Durante el secuestro de su teléfono celular, los peritos hallaron una cantidad significativa de material vinculado a explotación sexual infantil, lo que confirmó el cuadro delictivo inicial.
El giro que agravó el caso
Cuando parecía tratarse de un episodio típico de grooming, el expediente dio un vuelco. Los investigadores detectaron conversaciones directas entre el acusado y la madre de la niña. En esos intercambios surgieron envíos de imágenes y transferencias de dinero, lo que consolidó la sospecha de que la mujer no solo estaba al tanto de la situación, sino que habría facilitado activamente el contacto.
Además, se detectaron indicios de que el material obtenido era utilizado para captar a otras menores en redes sociales, ampliando la dimensión del caso.
El rescate y las nuevas detenciones
Ante el riesgo concreto para la integridad física y psicológica de la niña, se activaron mecanismos urgentes de cooperación con plataformas digitales como Facebook para lograr su geolocalización. Dos días después de la denuncia, el 22 de febrero, la menor fue localizada y puesta a resguardo en su domicilio familiar.
El operativo contó con la intervención de profesionales del Gabinete Psicológico de la Dirección de Análisis de Conducta Criminal y Victimología, que brindaron asistencia inmediata.
La causa quedó bajo la órbita del fiscal Ernesto Ichazo, titular de la UFI N°8 de Berazategui, especializada en cibercrimen contra las infancias y delitos conexos a la trata de personas. Por orden judicial, la madre fue detenida y en el allanamiento se secuestraron seis teléfonos celulares, documentación y otros elementos considerados de interés probatorio.

