Lo que parecía un choque más de madrugada terminó destapando un escándalo inesperado en Comodoro Rivadavia: una lujosa camioneta de alta gama, que había sido dejada en resguardo en una cochera, apareció destrozada tras protagonizar un violento triple impacto y su conductor terminó demorado por manejar borracho.
El impactante episodio ocurrió apenas pasada la medianoche del miércoles en la esquina de avenida Kennedy e Islas Leones, donde una Mercedes-Benz GLE 400 modelo 2017 embistió con fuerza a un Volkswagen Suran en el que viajaban una mujer de 51 años, una joven y un bebé de apenas tres meses. Por la violencia del golpe, el conductor de la camioneta perdió el control y terminó chocando también contra un Peugeot 208 que estaba estacionado.

La escena fue caótica: autos destruidos, gritos, corridas y un bebé trasladado de manera preventiva al hospital para descartar lesiones. Aunque por fortuna no hubo víctimas fatales, los daños materiales fueron severos y el panorama en la calle era de destrucción total.
Sin embargo, el dato más explosivo apareció horas después: el hombre que manejaba la Mercedes no era el dueño. Según la investigación, se trataba del sereno de una cochera privada, donde el verdadero propietario había dejado guardada la camioneta días antes.
De acuerdo con la reconstrucción del caso, el trabajador habría sacado el vehículo sin permiso para realizar un trámite personal o una salida particular. La maniobra terminó de la peor manera: con un choque múltiple, la camioneta secuestrada y una causa judicial en marcha.
El test de alcoholemia terminó de agravar su situación. El conductor, de 35 años, arrojó 2,12 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra muy por encima de lo permitido. La conductora del Suran, en cambio, dio resultado negativo.

