El juicio que se lleva adelante en La Plata y que tiene como acusado al ex juez de Garantías, César Melazo, ya lleva tres semanas de audiencias y aún resta un mes más para su finalización, y de acuerdo a abogados defensores de algunos de los imputados, se están ventilando las presiones que sufrieron los testigos en sus testimonios en la instrucción, que serían “el ancho de espada” de los fiscales.
El debate se desarrolla en el Tribunal Oral Criminal N° 2 de La Plata, integrado por los jueces Silvia Hoerr, Santiago Paolini y Andrés Vitali, mientras que los representantes del Ministerio Público Fiscal son Mariano Sibuet y María Victoria Huergo.
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Los fiscales de juicio acusan a Melazo como el líder de una presunta asociación ilícita en la que se cometían robos con la colaboración de personas con antecedentes penales, integrantes de la Policía Bonaerense y del poder judicial y barrabravas de Gimnasia y Estudiantes.
De acuerdo a la imputación, esa banda habría dado muerte a Juan Farías el 2 de diciembre de 2010 en su departamento de la avenida 44 entre 26 y 27 de La Plata, con el siguiente móvil: lo mataron por haber robado a un representante de deportistas cuando se lo había advertido para que no lo haga.
Ahora bien, transcurridas las audiencias con los testigos denominados claves, la acusación ha mostrado deficiencias en sus pruebas, indicaron algunos de los defensores de los imputados.
“Ningún testigo ha declarado en el juicio lo que esperaba el Ministerio Público Fiscal. Y algunos han asegurado que fueron apretados para inculpar a los que ahora están presos”, sostuvo uno de los letrados.
Otro de los defensores explicó que la testigo Mónica Mollo, vecina de la planta baja del edificio de Juan Farías, quien supuestamente había visto al asesino por la mirilla de su puerta, fue contundente al declarar en el juicio: “No vi a nadie, Y menos por la mirilla, si la tenía tapada con plasticola por problemas con un vecina”.
Además, Mollo negó que haya reconocido en rueda a Adrián Manes como el asesino de Farías. “Nunca participé de ninguna rueda de reconocimientos. Sí me llevaron a la sede de la DDI de La Plata y me dejaron 12 horas en una oficina, pero nunca participé de ningún reconocimiento”, dijo la mujer.
En un careo con Nadia Mariscal, esposa de Farías, Mollo aseguró que no vio a nadie por la mirilla. Y también afirmó que la declaración testimonial que está en la causa no es tal y aseguró que le falsificaron su firma.
Por esos dichos los fiscales pidieron la detención de Mollo por falso testimonio, pero el Tribunal rechazó esa medida.
Otros de los testigos fue el exjefe de la barrabrava de Estudiantes, Fabián Gianota, quien declaró que estando preso por un homicidio ocurrido en Berisso, policías de la Federal lo amenazaron e intimidaron en su declaración.
Gianota negó haber estado alguna vez en el despacho de Melazo, como se afirma en las acusaciones que tiene el expediente judicial.
En tanto, otro testigo Gastón Haramboure, negó que Melazo le haya pedido plata para un beneficio en su causa.
Además, otros testigos, incluso familiares de Farías y personas detenidas negaron que trabajaran para Melazo y negaron protección judicial de parte de él.
“Esta causa va a terminar en un gran papelón. Hay gente presa desde hace 10 años. Fueron muy brutos en la instrucción. Desde que la causa quedó en manos de la fiscal Betina Lacky y le dio intervención a la Policía Federal se apretó a testigos para que declaren sobre una presunta asociación ilícita que nunca existió”, sostuvo uno de los abogados defensores.
La misma fuente aseguró que “se dice que Farías era informante de la Policía Bonaerense y que eso había trascendido, y que el móvil del crimen fue una venganza por ese motivo, pero nadie tomó en serio esa hipótesis, por lo que la investigación del homicidio va camino a la impunidad”.
Además de Melazo se encuentran imputados el expolicía de la DDI Gustavo Bursztyn, junto al oficial Gustavo Mena. También figuran como acusados Carlos Aníbal Barroso Luna, alias Macha; Carlos Bertoni, alias Yoyi, de profesión productor de seguros; Marcos Julio Chuisaroli, alias Chiusa; Rubén Orlando Herrera, alias Tucumano, supuesto exjefe de la barra brava de Estudiantes; Enrique Petrullo, alias Quique, Ángel Custodio Yalet, alias Pipi y otros cuatro sospechosos.
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