Alberto Márcico, exfutbolista e ídolo de Boca y Gimnasia, fue procesado junto con su hijo Lucas por vender departamentos de un emprendimiento inmobiliario a terceros que ya tenían dueños, uno de ellos su excompañero, el arquero Martín Herrera.
El “Beto” Márcico, de 61 años fue procesado por “defraudación por desbaratamiento de derechos acordados y por estelionato (vender como propio un bien ajeno)”, delitos que contemplan penas de hasta seis años de cárcel. De todas formas, ambos permanecerán en “libertad provisional” aunque con embargos de 1,8 millones de dólares y dos millones de pesos.
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El fallo fue firmado por el juez Fernando Caunedo, tras una larga investigación a cargo del fiscal Andrés Madrea. Los Márcico acordaron la venta de 16 departamentos y seis cocheras con Marta Zulema Rondinella y de cinco departamentos y un local comercial con el exfutbolista Martín Herrera, en tres edificios que estaban construyendo.
Herrera, de 51 años, fue compañero de Márcico en Boca entre 1992 y 1994, pero también tuvo un paso por Estudiantes el clásico rival de donde fuera emblema el Beto de la mano de Carlos Timoteo Griguol, aunque claro, en épocas diferentes. El exarquero lo denunció por estafa: le reclama por los cinco departamentos (dos en Roosevelt al 3600 y tres en un edificio sobre la calle Migueletes) que le compró entre noviembre y diciembre de 2012 y nunca le entregó.
Márcico, que jugó en Ferro, Boca y Gimnasia, además del fútbol francés y la Selección Argentina, argumentó que, en realidad, los reclamantes no tenían intenciones de poseer las propiedades sino que firmaron boletos de compraventa como una suerte de garantía del préstamo que le habían otorgado para financiar las obras. “Se trató de una operación financiera y no inmobiliaria”, explicó el “Beto”.
En la investigación se verificó que de los 16 departamentos adquiridos por Rondinella, 10 fueron vendidos posteriormente a distintas personas mediante otros boletos de compraventa, entregando la posesión de los inmuebles a esos otros adquirentes.
EL MENSAJE DE MÁRCICO A HERRERA
“Martín, sí, solucionarlo, Martín. Si yo te hubiese querido cagar, ya te hubiese cagado, no te hubiese pagado un mango partido por la mitad… (…) Nunca se me cruzó cagarte, ni cagué a nadie (…) ¿Hoy me mandás una causa penal? Es una locura lo que hiciste, es una locura (…) Tené cuidado con el asesoramiento que tenés, los abogados son todos unos hijos de puta, todos. Yo ahora me presento en convocatoria o en quiebra, y por más que hagas lo que hagas, olvidate, no cobrás más, no cobra nadie (…) Me llama la atención (…) Pero depende de vos también. ¿Querés seguir con el juicio? Haceme juicio, después vemos a dónde terminamos. Me llama poderosamente la atención. Chau Martín, chau…”
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