La tercera fue la vencida para Vélez. Esta vez, Estudiantes no pudo imponerse en la final como lo hizo dos veces en 2024 y el equipo de Liniers fue el que festejó. En un partido condicionado por la neblina, con los goles de Galván y Romero, el equipo de los Mellizos Barros Schelotto se impuso ante el Pincha y se quedó con la Supercopa Internacional.
Si bien es cierto que el Fortín inició el partido con mucha actitud y presencia en campo rival, el Pincha fue inclinando la cancha poco a poco y logró emparejar el trámite. Por momentos el equipo de los Mellizos Barros Schelotto manejó más la pelota, pero el de Eduardo Domínguez lo hizo mejor, siendo más directo y generando las más claras de la primera mitad.
Durante los primeros 45 minutos del encuentro, Palacios se mostró muy activo y lideró los ataques de Estudiantes, que siempre contaron con la importante llegada de Meza por derecha y la lucha constante de Carrillo en el área. Allí fue donde el León tuvo posibilidades concretas de ponerse en ventaja, pero las situaciones no terminaron de ser del todo claras, Marchiori hizo lo propio, y no logró romper el cero.

Ya en el complemento, bajo una intensa neblina que cambió por completo las condiciones del partido, Vélez se encontró rápidamente con el gol de Galván, se puso en ventaja, e inició otro partido. Estudiantes se desesperó por salir rápidamente en busca del empate y comenzó a cometer errores importantes defensivos y en el retroceso.
Errores que le costaron muy caro y que permitieron que el Fortín estire la ventaja. El Pincha pasó de atacar en área rival a ser atacado de contra y defender casi mano a mano. Braian Romero aprovechó un rebote y colocó la pelota contra el palo, inalcanzable para Muslera, y amplió la ventaja. Letal para Estudiantes.
El equipo de Domínguez no pudo recuperarse, entró en una seguidilla de imprecisiones y no logró atacar con claridad. Además, como parte de su impotencia y falta de respuestas, Cetré realizó una dura entrada y se fue expulsado, dejando una imagen general del equipo muy desdibujada.
No fue el inicio del semestre que Estudiantes esperaba. Tuvo buenas intenciones en la primera mitad, pero perdió el rumbo en la segunda. Le faltó rebeldía, respuesta y actitud para sobreponerse a la desventaja y dejó pasar una buena chance de sumar su 18º título. Ahora, queda por delante el inicio del Clausura y, por sobre todo, los octavos de final de la Libertadores.

