La presencia de Santiago Ascacibar en el estadio UNO generó un clima especial. A pocos días de haber dejado Estudiantes para convertirse en jugador de Boca, el mediocampista vivió una noche particular al seguir el partido desde uno de los palcos.
El momento más comentado llegó con el primer gol de Estudiantes. Las imágenes mostraron a Ascacibar con un gesto automático, a punto de gritar el tanto del Pincha, como si el reflejo le hubiera ganado a la razón. El amague fue breve, pero suficiente para volverse viral y alimentar el debate entre los hinchas.
Ese instante fue leído por muchos como una reacción inconsciente, propia de alguien que fue capitán, referente y campeón con la camiseta albirroja. El Ruso se contuvo rápido, aunque el gesto ya había quedado registrado.
El Ruso gritó el de Boca
Minutos más tarde, el contraste fue total. Cuando Boca logró descontar, Ascacibar sí celebró el gol, con aplausos y un festejo visible que marcó su nueva realidad como jugador xeneize.
La secuencia completa —casi festejar el gol de Estudiantes y luego celebrar el de Boca— reflejó el momento de transición que atraviesa el volante: el peso del pasado reciente y el inicio de una etapa distinta, ahora desde el otro lado.
Una noche incómoda, cargada de simbolismo, que dejó a Ascacibar cara a cara con sus emociones en el mismo estadio donde fue líder y levantó títulos.

