Rafael Bitran es profesor de historia y coleccionista de las figuritas argentinas que van desde 1910 a 1985. Su colección, dice, le produce alegría y diversión: “Yo siempre digo que es una forma de alienarse en una sociedad que trata de alienarte con cosas todavía más jodidas y más complicadas”, expresó en diálogo con La Cielo.
Bitran cuenta con una gran colección, pero aclara que no es tan obsesivo: “No lo conservo en mi casa porque no tengo lugar, tengo un amigo que vive en provincia, yo vivo en capital, y me lo banca ahí, lo guardo en un sobrecito”, explica ante el imaginario de que las grandes colecciones deben conservarse en ambientes especiales. “El coleccionismo siempre limita con la obsesión y lo patológico, yo trato de no cruzar ese limite”, agrega.
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El docente de 56 años explica que el boom con los mundiales se dio, entre otros factores, porque los tradicionales coleccionistas eran los pequeños y a partir del mundial del 2014 se empieza a meter el público grande: “Cada vez hay gente mas grande coleccionando, eso en gran parte crea el boom porque justamente si el coleccionista es grande, independientemente de su situación social, siempre tiene más poder adquisitivo que su hijo o que su hija”, sostiene. En relación al furor por conseguir las figuritas del Mundial de Qatar 2022, Bitran explica que mediáticamente el furor es mayor, ya que en solo unos días lo llamaron de 50 medios de comunicación. A nivel coleccionismo, dice: “En 2014 y 2018 había pollerías que vendían sobres de figuritas, en ese sentido este furor ya existía”, detalla.
En un repaso por su colección, el docente menciona algo que considera que la mayoría de la gente no sabe: “Recién en 1974 hubo un primer álbum de mundiales en la Argentina, anteriormente no había álbumes dedicados exclusivamente”. Según el especialista, en los mundiales anteriores salían solo 6 o 7 equipos, incluyendo a Argentina, con el álbum tradicional de fútbol que salía en el año.
“En los mundiales del ’82 y en el del ’86, por un tema de derechos, no hay álbum del mundial de futbol”, recuerda Bitran y agrega: “En el ’82 sale uno auspiciado por Canal 13, pero con solamente un jugador argentino que es Kempes y 50 o 60 jugadores de otros equipos en total”. A la hora de enumerar, el coleccionista no duda: “En el 86 sale uno con dibujitos, ni siquiera con jugadores, recién en el ’90 Panini toma la licencia en el país y a partir de ahí empieza a haber en la Argentina un álbum sistemático exclusivo sobre figuritas de los mundiales”, detalla.
Por qué no colecciona el álbum del Mundial de Qatar 2022
Bitran elige no coleccionar el álbum de figuritas del Mundial de Qatar 2022 ni el de los últimos años: “Porque ahí la única adrenalina que tenés es abrir el sobrecito. En cambio, buscar cosas del año ’10, ’20, ’30, ’40 es una búsqueda de arqueología urbana literalmente y eso es lo mas divertido”, expresa en relación a que actualmente las figuritas están más que disponibles. Según el especialista a comienzos de los ’80 desapareció la llamada figurita difícil: “Al desaparecer la figurita difícil desaparece el premio porque si el álbum es completable, la casa tampoco puede obsequiar pelotas, bicicletas, hasta sulquis llegaron a regalar…”, recuerda y asegura que cuando los niños completaban los álbumes en los años ’50 les regalaban ponys.
Para el coleccionista “lo divertido es jugar, coleccionar y canjear”, esencia que considera que, en parte, se ha perdido. De este modo, Rafael recuerda que en los ’80 cuando se terminaron las figuritas difíciles también se terminaron los premios, “pero algunas empresas de figuritas regalaban útiles escolares o merchandising de la marca”, recuerda. De este modo Bitran recuerda también los juegos de cuando era chico, como el punto, el puchero y el espejito, que ahora no suelen practicarse tanto porque el material de las figuritas es más blando. El conocido juego de hacer sopapita, explica el especialista, se llama chupi.
El docente cuenta que aconseja a sus estudiantes de secundaria de tratar de divertirse, de sociabilizar, de cambiar las figuritas entre ellos y entre ellas, de juntar cooperativamente plata entre todos y comprar por mayor porque es mas barato. En este sentido, lo que él cree es que “lo ideal seria que los chicos y chicas traten de divertirse dentro de las posibilidades económicas de cada familia, porque hay gente que puede comprar mucho, gente que puede comprar algo, y hay gente que no puede comprar nada”.
El amante de las figuritas habla de que coleccionar conserva una magia que conserva la compra de pocos productos: “Vos cuando compras algo sabés lo que estás comprando y acá lo sabés a medias porque sabés lo que es el sobre, pero no sabés qué hay adentro”, detalla. Bitran cuenta que todavía le faltan un montón de las difíciles: “Una que ando buscando mucho es un jugador que se llama Piris, que jugó en San Lorenzo, pero en ese momento estaba en Platense, es de un álbum del ’71”, describe y convoca a que quien lo tenga lo contacte para canjear la tarjeta o comprársela.
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