Bajo la idea de reconstruir el patrimonio de la ciudad a través del uso de tecnologías emergentes, un innovador proyecto crece en Tandil: con videos y fotos en realidad virtual, un aficionado a la historia y la programación revive el proceso fundacional, que está cerca de cumplir los 200 años, haciendo eje en los fortines de principio de sigo XIX.
Bautizada “Fortaleza de la Independencia“, la propuesta audiovisual se encuentra en su etapa piloto. “Intenta, de alguna manera, conectar a las personas con la tecnología a través de las emociones, con nuestra historia local como protagonista y preservando siempre una mirada artística y estética”, le cuenta a INFOCIELO su creador, Federico Moine.
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Es que, según el tandilense, esta forma de presentar los hechos le permite a los espectadores sumergirse en el contexto “de una forma más natural y, al mismo tiempo, atractiva, inmersiva y realista”.
La estrategia se planteó inicialmente como una serie de videos cortos, de no más de un minuto de duración, para ir introduciendo posteriormente y de forma paulatina contenido en formato 360 para las lentes económicas “google cardboard” en Youtube. Luego, el objetivo es que llegue a plataformas de más alta gama, como Oculus y Vive.
“Queremos contribuir con un pequeño grano de arena a ese proceso de adaptación y transformación digital que nuestra sociedad y sistema educativo tanto necesitan, en especial de cara al arribo de este nuevo paradigma llamado Metaverso, y que esto pueda además animar y ayudar a ampliar el abanico de proyectos y mayores posibilidades de desarrollo para toda la industria de software local”, resalta Moine.
De las redes a las aulas
El proyecto pone foco en el proceso fundacional de la ciudad bonaerense y especialmente en su fortificación que, para la época y la región, tenía características por fuera de lo común. Sin embargo, también abarca otras recreaciones que permiten “trascender las fronteras y atraer el interés del público más allá de Tandil”.
En Instagram, el material se publica en escenas lineales no-inmersivas de no más de un minuto de duración, mientras que en Facebook se sube en calidad HD y, eventualmente, con mayor extensión. Finalmente, en YouTube está disponible el contenido 360.
“Estas plataformas están destinadas especialmente a un público remoto y masivo, pero también está previsto poder coordinar algún circunstancial evento presencial con equipo de alta gama, que permitan llevar las experiencias a otro nivel, en lo que llamamos ultra-inmersión”, adelanta Moine, quien desde hace años ha desarrollado un especial interés por la historia local y formado en el dominio de disciplinas y técnicas de modelado 3D, animación digital y programación de software.
La iniciativa está dirigida a un público amplio y general. Sin embargo, el creador tiene un deseo puntual: animar a docentes y profesores a que se sientan libres de utilizar las imágenes como recursos en clase, “dando por sentado que estos dependerán de la orientación y soporte de quienes conduzcan el proceso de aprendizaje”.
Las animaciones
Según le explica a este portal el responsable del proyecto, quien trabaja en la industria informática desde hace más de 25 años, cada animación se crea a partir de una historia, un acontecimiento o una actividad típica de la época o parte de ella. Luego, se diseña un pequeño guion.
El paso siguiente consiste en desarrollar los recursos a incorporar para completar esa escena: personajes, animaciones, objetos, rutinas de programación, etcétera. “Muchos de estos recursos son reutilizados ya que provienen de escenas previamente armadas y otros se deben desarrollar exclusivamente para esa escena particular”, aclara el programador.
“Este proceso es acompañado por un gran número de rutinas de programación, que van a permitir darle un aspecto más humano y realista a las animaciones y a toda la escena en general, además de simplificar muchísimo el proceso de maquetado”, añade.
Una vez culminadas estas tareas, llega el momento de la planificación de cámaras, que depende muchas veces de la música de ambientación elegida. Y más tarde, se produce lo que en la jerga audiovisual se denomina “render”, que es nada más y nada menos que la generación del video lineal que será subido posteriormente a las redes.
“Antes de subir cada material a las redes, se hace un chequeo y rechequeo histórico de todos los detalles intervinientes en la escena, ya que somos conscientes que muchos de los seguidores son historiadores o público que puede llegar a ser especialista y muy crítico de los detalles”, aclara Moine.
Para facilitar esta tarea, sin embargo, el hombre cuenta con la ayuda de su esposa, Gabriela Bazán (o “Gaby”, como él le dice), quien en su rol de docente “suele ser muy crítica, tanto de los aspectos históricos como estéticos de cada escena” y es muchas veces quien le da “la mala noticia” al encontrar detalles erróneos, incluso después de finalizado todo el proceso.
“Por otro lado, y dejando un poco de lado las limitaciones de la tecnología, que siempre están, sabemos que algo siempre se puede escapar y, en todo caso, habremos de tener la humildad suficiente para pedir disculpas y hacer las correcciones pertinentes“, reflexiona.
Es que, al observar los comentarios de las redes de Fortaleza de la Independencia, es común encontrar aclaraciones o críticas de usuarios que cuestionan la veracidad de determinados datos.
“En una historia que puede ser tan sensible, somos también conscientes que habilitar los comentarios puede ser un arma de doble filo, pero, como dice el dicho, ‘se equivoca el que hace’“, manifiesta el hombre, y asegura que la participación del público genera una buena retroalimentación.
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