En medio de los recortes presupuestarios y la reducción de personal en distintas dependencias públicas, el Gobierno de Javier Milei puso en marcha un proceso para incorporar nuevos agentes a la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE). El organismo lanzó una convocatoria pública para cubrir ingresos durante 2027, con una campaña de reclutamiento que ya comenzó a aparecer en las calles y universidades.
La medida fue oficializada mediante la Resolución 941/2026, publicada en el Boletín Oficial y firmada por el secretario de Inteligencia, Cristian Auguadra. La normativa aprobó el reglamento de ingreso a la carrera profesional de la SIDE y autorizó el Concurso Público de Ingreso 2027 para el Curso Básico de la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI).
La inscripción estará abierta entre el 3 y el 30 de noviembre, inclusive, a través de una plataforma digital. Una vez cerrado el período, la conducción del organismo definirá los cupos y perfiles profesionales requeridos, de acuerdo con sus necesidades.
La convocatoria contrasta con la política de reducción del gasto público que caracteriza a la gestión libertaria. Mientras el ajuste continúa impactando en sectores como las universidades, la ciencia, la discapacidad y distintas dependencias estatales, la SIDE pone en marcha un proceso para incorporar personal. Una nueva muestra de que las prioridades del Gobierno no parecen traducirse de la misma manera en todas las áreas del Estado.
La campaña de la SIDE para reclutar nuevos agentes
El llamado también llegó a las calles porteñas mediante afiches con el logo oficial del organismo y la consigna “Buscamos a los mejores”. La campaña incluye una ilustración generada con inteligencia artificial que recrea la clásica imagen de reclutamiento del Tío Sam estadounidense, aunque en esta oportunidad el personaje aparece convertido en una suerte de emperador romano, con toga blanca y corona de laureles.
Los avisos remiten al sitio oficial de la SIDE, donde se detallan las condiciones para postularse. La búsqueda contempla perfiles vinculados con tecnología, sistemas, seguridad y contrainteligencia, además de profesionales para tareas de apoyo institucional.
Cómo será el ingreso a la SIDE
El concurso tendrá cuatro instancias eliminatorias. La primera será un examen escrito de conocimientos generales. Luego habrá una evaluación de aptitud que incluirá pruebas físicas, psicológicas, psicotécnicas y de contrainteligencia, cuyo resultado será reservado y se limitará a determinar si el postulante es apto o no apto.
La tercera etapa consistirá en un examen de idoneidad sobre los conocimientos técnicos del perfil elegido. Por último, los aspirantes deberán atravesar un coloquio ante un tribunal de tres funcionarios de la SIDE, que evaluará su motivación, capacidad de análisis, criterio propio, adaptabilidad, trabajo en equipo y conducta ética.
Para continuar será necesario obtener al menos siete puntos en los exámenes calificados y resultar apto en las evaluaciones correspondientes. Con los resultados se confeccionará un orden de mérito, aunque aprobar todas las instancias no garantizará un lugar: solo ingresarán al curso quienes alcancen las posiciones necesarias para cubrir los cupos disponibles.
Los seleccionados deberán realizar la formación con dedicación exclusiva y recibirán un estipendio mensual no remunerativo, cuyo monto no fue precisado en la normativa. Ese pago no implicará una relación laboral ni generará derechos previsionales. Además, quienes acumulen más de cinco inasistencias injustificadas podrán ser separados del curso.
Una vez aprobadas las evaluaciones y prácticas, los egresados podrán incorporarse como personal de planta condicional, según el orden de mérito y las vacantes disponibles. El esquema se enmarca en el nuevo estatuto del personal de la SIDE, aprobado por el Decreto 1021/26, que comenzará a regir el 1° de enero de 2027.
Así, mientras buena parte de la administración pública continúa atravesada por la política de achicamiento impulsada por Milei, el área de inteligencia avanza con su propio proceso de reclutamiento. Una convocatoria que vuelve a poner en discusión las prioridades de un Gobierno que hizo del ajuste del Estado una de sus principales banderas.


