Este lunes dio inicio en la ciudad de La Plata el juicio oral contra Felicitas Alvite, popularmente conocida como “La Toretto”, acusada por la muerte del motociclista Walter Armand de 36 años, trágicamente atropellado en abril de 2024. El proceso judicial se lleva adelante ante el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 y tiene previsto desarrollarse hasta el próximo viernes 6 de noviembre. En el arranque de las audiencias, tras la lectura de los alegatos de apertura, la imputada solicitó declarar de manera espontánea ante los jueces.
Durante su breve intervención, Alvite le pidió disculpas directamente a la familia de la víctima fatal y no pudo contener el llanto al comenzar a relatar los hechos, motivo por el cual su defensa solicitó postergar su declaración. En su descargo inicial, la joven sostuvo: “Sería incapaz de hacerle daño a alguien. Se instalaron muchas cosas sobre mi imagen en redes y soy todo lo contrario a eso”. Cabe destacar que Alvite enfrenta cargos por homicidio simple con dolo eventual, una figura penal grave que prevé penas de entre ocho y 25 años de prisión, aunque su equipo legal busca recaratular el hecho como homicidio culposo. En la misma causa también es juzgada Valentina Velázquez, su amiga, por su supuesta participación en la picada previa al choque.

Acusación firme y pruebas clave en torno a la velocidad
Por su parte, la querella representada por Delfina Burlando fue contundente durante su alegato inicial al exponer la gravedad de la conducta al volante desplegada aquella madrugada. “Cruzó al menos seis semáforos en rojo. Seis veces la ciudad y la ley le ordenaron detenerse y ella decidió seguir. No fue un error, fue una decisión. Fue su pie sobre el acelerador”, sentenció con firmeza. Las pruebas principales del debate se centran en los registros fílmicos de las cámaras de seguridad municipales, que captaron detalladamente el trayecto de los vehículos antes de la colisión fatal.
El volumen de la prueba testimonial requirió además una limitación judicial dispuesta por la jueza Silvia Hoerr. Inicialmente, las partes habían presentado listas que sumaban un total de 135 testigos propuestos —con una fuerte impronta de la defensa—, lo que amenazaba con extender de forma excesiva el debate. Ante esta situación, se resolvió recortar y fijar un tope máximo de 100 testimonios para garantizar el ordenado desarrollo del proceso oral.

La reconstrucción del fatal choque y los argumentos defensivos
El luctuoso episodio sucedió en la madrugada del 12 de abril de 2024 en la intersección de la avenida 13 y la calle 532, cuando Walter Armand circulaba a bordo de su motocicleta y fue violentamente embestido por el Volkswagen Gol Trend que conducía Alvite. De acuerdo con la reconstrucción fiscal elaborada por Fernando Padován, la imputada había estado compartiendo una salida con amigas en el centro platense y se puso al volante del rodado dado que era la única del grupo que no había consumido alcohol. Su defensa argumentó que no conocía bien la zona y que seguía al Peugeot 208 de Velázquez para regresar a su domicilio en Gonnet.
Sin embargo, las pericias técnicas y las cámaras de seguridad destruyeron la coartada de un simple trayecto de guía. La investigación determinó que Alvite recorrió unos 3.000 metros en poco más de dos minutos a una velocidad promedio de 83 kilómetros por hora —en una arteria con límite de 60—, alcanzando picos de 90 km/h y cruzando múltiples semáforos en rojo hasta impactar contra Armand, quien falleció horas después en el hospital.

El dolor de la familia y el reclamo de justicia tras dos años
A pocas horas de ponerse en marcha el debate oral, Milton Armand, hermano de la víctima, exteriorizó el profundo dolor que atraviesa a su núcleo familiar y cuestionó severamente que la acusada jamás se hubiera comunicado para pedirles perdón. Al recordar a Walter como un hombre alegre, amante de la música y afectuoso con los suyos, lamentó que recién hayan podido reconstruir los detalles de la tragedia tras analizar los videos de seguridad.
Asimismo, la familia rechazó tajantemente los planteos de la defensa orientados a flexibilizar el arresto domiciliario de la imputada para permitirle trabajar. Para los allegados de Walter, el inicio de este juicio oral representa una vía largamente esperada para obtener respuestas institucionales y confían en que la sentencia funcione también como un llamado de atención y una advertencia contra las picadas callejeras y la irresponsabilidad al volante.


