Las declaraciones de Mario Massaccesi sobre Jorge Rafael Videla generaron una ola de cuestionamientos en redes sociales y reabrieron el debate sobre cómo abordar la figura de los responsables del terrorismo de Estado. El periodista contó que trabaja en un documental sobre aspectos de la intimidad del dictador y sostuvo que incluso los grandes asesinos pueden conservar una dimensión humana, una afirmación que recibió fuertes críticas desde el ámbito de los derechos humanos.
La polémica comenzó durante una entrevista en Otro día perdido, el programa que conduce Mario Pergolini por El Trece. Ante una pregunta sobre si es posible reconocer algún rasgo de humanidad en los grandes dictadores y asesinos, Massaccesi respondió afirmativamente y explicó que prepara una investigación sobre Videla a partir de información y testimonios que, según anticipó, todavía no fueron publicados.
“Hay un costado de él íntimo a partir de información y testimonios que tenemos”, señaló. En otro tramo de la conversación, afirmó que conocer esa faceta no lo convierte en “un bueno como presidente”, una expresión que también recibió cuestionamientos por referirse a Videla sin poner en primer plano su condición de dictador.
La controversia se profundizó cuando Massaccesi planteó que “el mundo está como está no porque los malos hayan hecho mucho, sino porque los buenos no hemos hecho lo suficiente”. La frase motivó nuevas críticas por la forma en que distribuye las responsabilidades y por su aplicación a una figura central de la última dictadura cívico-militar.
El repudio desde los organismos de derechos humanos
Una de las respuestas más contundentes llegó desde H.I.J.O.S. Capital, que cuestionó tanto la denominación utilizada para referirse a Videla como el sentido de reconstruir aspectos de su vida privada. “Videla no fue presidente: es un genocida. Nuestro ‘costado íntimo’ es que los desaparecidos nos faltan desde hace 50 años”, expresó la agrupación en sus redes sociales.
La organización también puso en duda qué información podría aportar el documental y vinculó la discusión con los reclamos que continúan abiertos desde la dictadura. “¿Contar ‘lo que no se ve’ es que van a decir todo lo que callaron hasta ahora?: dónde están nuestros hermanos apropiados y los cuerpos de nuestros familiares”, cuestionó.
En la misma línea se expresó Jerónimo Guerrero Iraola, abogado del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata. En una publicación en redes sociales, retomó irónicamente la frase de Massaccesi sobre la responsabilidad de los buenos y contrapuso ese planteo con las consecuencias concretas del terrorismo de Estado.
“Falta mucha gente en nuestro país, a quienes desapareció Videla. Quedan muchos nietos por encontrar, a quienes suprimió la identidad Videla. La tortura aún nos duele, esa que promovió Videla”, escribió, y cerró su mensaje con las consignas “Memoria, Verdad, Justicia”.
La respuesta de Massaccesi y el documental en preparación
Tras la repercusión de sus declaraciones, Massaccesi se refirió a la polémica en Radio 10 y rechazó que su trabajo tenga como objetivo mejorar la imagen pública del dictador.
“La única que me falta a esta altura de mi vida es lavarle la cara a Videla, ¡por favor!”, afirmó. Además, ratificó los cuestionamientos a su figura y coincidió con las referencias a su responsabilidad criminal: “¿Es un exdictador? Sí. ¿Es un expresidente de facto? Sí. ¿Es un asesino? Sí, totalmente de acuerdo, absolutamente de acuerdo”.
El periodista también cuestionó los indultos a los responsables de la dictadura y sostuvo que Videla debía haber permanecido preso. Con esas declaraciones, buscó despejar las interpretaciones que presentaban su planteo televisivo como una reivindicación del represor.
Sobre el proyecto, explicó que se trata de una investigación periodística minuciosa basada en material inédito y aclaró que todavía debe definirse si finalmente se concreta. Según sostuvo, el trabajo abordará hechos puntuales vinculados con Videla, el golpe de Estado y sus consecuencias, y no busca justificar sus crímenes ni reducir la responsabilidad del dictador.
La discusión, sin embargo, excede la intención que el periodista atribuye a su producción. La posibilidad de reconstruir aspectos privados de una figura histórica no implica por sí misma una reivindicación, pero el enfoque, las palabras elegidas y el contexto en el que se presenta esa historia resultan centrales cuando se trata de responsables de crímenes de lesa humanidad.
A casi 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la desaparición forzada de personas, las torturas, las ejecuciones y la apropiación de niños siguen marcando la memoria colectiva y los reclamos de familiares y organismos de derechos humanos. En ese escenario, las críticas a Massaccesi volvieron a poner sobre la mesa una pregunta de fondo: qué significa mostrar la intimidad de un genocida sin desplazar del centro los crímenes por los que fue condenado.


