Más de 20 puñaladas y una bolsa de nylon cubriéndole la cabeza: así encontraron a Alberto Federico Araoz Arocena, de 41 años, en una casilla del barrio Cascallares, en La Reja, partido de Moreno. Por el crimen quedaron detenidas su esposa, Edith Elizabeth Castellano, y una de sus hijas, Florencia Anabella Araoz, de 23 años.
El cuerpo estaba tendido sobre una cama, rodeado de un charco de sangre. Cuando llegaron los efectivos policiales, las dos mujeres se encontraban en la vivienda y estaban en estado de shock.
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La investigación abrió otra línea clave para reconstruir lo ocurrido: los testimonios de vecinos que describieron un contexto de violencia doméstica. Según declararon, Araoz Arocena era un hombre violento, en la casa se escuchaban gritos de manera constante y su esposa solía estar golpeada.
Los relatos también señalaron que la mujer era vista con el cuerpo cubierto, presuntamente para ocultar las lesiones. Además, ambas detenidas presentaban hematomas de distinta antigüedad, de acuerdo con la información difundida.
Las acusadas sostuvieron que vivían un infierno y que la esposa era víctima de torturas por parte del hombre. Esas manifestaciones deberán ser investigadas y contrastadas con las pruebas reunidas en el expediente.
La fiscal Carina Saucedo, titular de la UFI N.º 2 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez, imputó a ambas por homicidio agravado por el vínculo. Las dos se negaron a declarar.
Ahora, la Justicia deberá determinar cómo se produjo el ataque, qué participación tuvo cada una de las mujeres y si existía un historial de violencia que permita reconstruir el contexto en el que ocurrió el crimen.


