A pocos días de abordar el vuelo que lo llevará a Ekaterimburgo, con la claridad de una idea madurada durante años, Guido Javier Masso, graduado de la Licenciatura en Artes Digitales de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), se prepara para integrarse al comité argentino en el Festival Internacional de la Juventud. El evento reunirá a 10.000 delegados —cinco mil de distintas regiones rusas y cinco mil provenientes de 191 países— bajo una premisa que recupera el espíritu con el que nació en Moscú en 1957, la búsqueda de diálogo intercultural y cooperación internacional.
El aula, la guerra y la sensibilidad de Guido
El pasaporte de Masso a esta cita global fue Don´t be afraid – No tengan miedo, la pieza audiovisual con la que aprobó su Trabajo Final Integrador en la UNQ. Concebido inicialmente como una travesía personal por Grecia, el viaje derivó en un trabajo de campo con personas atravesadas por los conflictos armados en Europa y Medio Oriente. En dialogo exclusivo para INFOCIELO, Masso explica “conocí gente atravesada por las guerras que me despertó la pregunta acerca de qué miedos tenemos las personas que nos impiden tener la vida que deseamos”.
El documental toma como eje la historia de Alexandros, un arquitecto de 54 años que volcó su vida al arte callejero, y se articula como una relectura del mito de Perseo y Medusa. En ese entramado conceptual, “Medusa es la metáfora del miedo que paraliza y Perseo la figura de quien necesita herramientas para atravesarlo. La cámara funciona entonces como un escudo-reflejo, una forma de mirar el miedo, el prejuicio y el deseo sin quedar petrificado”. El objetivo de la obra apunta a interpelar al espectador sobre “qué vida dejamos de vivir por miedo, qué etiquetas usamos para mirar a los demás y qué puede aportar cada persona al pulso común de la humanidad”, sostiene Guido.
La importancia de los detalles
Es en esa búsqueda por canalizar la acción colectiva donde el proyecto documental trasciende la pantalla para convertirse en Pulsar Humano, una plataforma digital diseñada para vincular ofertas y necesidades comunitarias. Sobre el estado operativo de esta iniciativa, Masso detalla el despliegue territorial y la escala actual del trabajo, “al momento soy yo solo, desde el cuerpo”. Sin embargo, la estructura conceptual se alimenta de un diálogo horizontal con diversos actores sociales y políticos, “después sí, con un montón de conversaciones con amigos, con gente de Potencia, con gente de militancia que a veces digo ‘ché, quiero grabar esto’ y grabo las conversaciones y después las bajo un poco a tierra sobre pensamientos y demás que quiero volcar a través de este pulso humanismo”.
Masso es parte de Potencia Argentina que trabaja sobre liderazgos de referentes políticos, sociales y económicos de todo el país y esta experiencia ha favorecido a un dialogo más profundo y la capacidad de ampliar la mirada. Para Guido, el funcionamiento de Pulsar Humano busca resolver la falla de articulación en los territorios. “Hace tiempo que veo en los distintos espacios que habito que lo que falta muchas veces no son recursos sino la articulación entre ellos. Entonces, la idea es que quienes necesitan ayuda y quienes pueden darla, se conecten. Es una especie de Tinder”, precisa Masso. Los casos de uso abarcan desde “una persona que necesite que alguien le instale un programa en la computadora de la escuela hasta un centro cultural que necesita manos para pintar o pintura”, incluyendo la incorporación de empresas para canalizar remanentes de insumos.
La trayectoria que lo respalda y la universidad pública que lo formó
La trayectoria de Masso entrelaza la producción audiovisual, la gestión pública y la comunicación de alcance masivo. Además de su paso por la Licenciatura en Comunicación Social y su formación en la UNQ —donde participó en el ciclo Sobre las Cartas a la Mesa en UNQ Streaming y obtuvo distinciones en el festival Lo Que Vendrá y en Premiarte—, representó a la universidad pública en el programa Altavoz de la TV Pública entre 2020 y 2022. En el ámbito de la gestión, se desempeña desde hace más de una década en la Municipalidad de Avellaneda, ejerciendo actualmente como coordinador general del Centro Municipal de Arte, a la par de su formación en la red de líderes Potencia Argentina.
Respecto a su paso por la universidad pública, Masso remarca, “la UNQ me dio la posibilidad de formarme académicamente de manera gratuita. Elegí las artes porque tengo una pulsión por el lado artístico. Aprendí mucho sobre la construcción audiovisual y sobre el desarrollo web que, luego, profundicé de manera independiente”. Con esa base técnica y analítica, el viaje a Ekaterimburgo representa la oportunidad de someter el proyecto Pulsar Humano a un entorno de validación internacional, llevando el debate sobre las redes de solidaridad local a un foro de escala global.

