La comunidad educativa del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 193 de Ensenada se encuentra en estado de alerta ante la decisión provincial de dar de baja la Tecnicatura Superior en Mantenimiento Industrial. La medida, que sigue la línea de cierres aplicados en otros distritos bonaerenses, exige a la institución reemplazar la oferta académica por otra propuesta, generando un profundo rechazo entre estudiantes, graduados y el cuerpo docente.
Juliana Díaz Lozano, docente con extensa trayectoria en el nivel superior técnico de la región y referente del reclamo, dialogó con Infocielo donde detalló la gravedad del panorama al explicar los antecedentes y el momento en que se precipitaron los acontecimientos: “Esta es una carrera que se viene cerrando a nivel provincial en distintos lados. Lo que ocurre es que este año se decidió, bueno, el cierre también en nuestro instituto, en el 193 de Ensenada, solicitando al instituto que pida otra carrera en su lugar“.

La preocupación en la comunidad académica radica en que Mantenimiento Industrial representa la propuesta formativa con mayor cantidad de ingresantes y graduados dentro del instituto. Su perfil profesional está directamente vinculado al entramado productivo local, abasteciendo de mano de obra cualificada a las grandes empresas, fábricas y talleres que operan en la franja regional de Ensenada, Berisso y La Plata.
Las características físicas del establecimiento, que funciona dentro del predio fabril de Astillero Río Santiago, imponen condicionantes severos a la hora de buscar alternativas pedagógicas. La infraestructura disponible exige carreras acordes a un entorno industrial de alta complejidad, limitando de manera drástica el abanico de disciplinas que pueden dictarse en el predio y realizar allí sus prácticas profesionalizantes.
Desafíos en puerta
Sobre las dificultades para sustituir la oferta académica sin romper el perfil institucional, Juliana precisó los dilemas que enfrentan: “Por las características que tiene, no se puede poner cualquier carrera, porque al funcionar dentro de la fábrica en una zona industrial tan fuerte son pocas las carreras que son pertinentes para poder trabajar ahí, para hacer las prácticas en la fábrica como las hacemos, y entre esas carreras, las que tenemos opción ya fueron elegidas en otros institutos por lo cercano, por lo cual no las podemos elegir”.
A esta restricción edilicia se le suma un impacto social directo sobre la matrícula, compuesta mayoritariamente por familias trabajadoras del cordón industrial y vecinos de la zona. En muchos casos, los estudiantes representan la primera generación familiar en acceder a la educación superior técnica, atracción que se perdería si se imponen orientaciones con requerimientos previos excluyentes.
En relación con el perfil social del estudiantado que accede a esta carrera de tres años de duración, la docente remarcó la importancia de mantener este puente de inclusión: “Los estudiantes con las características que se acercan a nuestro instituto, que en muchos casos son vecinos de Ensenada, vecinos de Berisso, familiares de trabajadores de Astillero, de YPF, de otras empresas, buscan una carrera de ese tipo, en la gran mayoría son primera generación de personas que logran acceder a la educación técnica superior, eso es clave“.
Incertidumbre frente a la continuidad laboral
Por otra parte, el cese de la carrera amenaza la continuidad laboral del plantel docente debido a las condiciones de contratación del sector. En el nivel superior técnico no existe el mecanismo de titularización, lo que deja a profesionales con hasta 15 o 20 años de antigüedad en el sistema en una situación de extrema vulnerabilidad ante el cierre de los espacios curriculares.
Respecto de la inestabilidad que atraviesa el equipo educativo frente a estas determinaciones administrativas, la entrevistada advirtió: “En superior técnico no existe la posibilidad de titularización desde hace muchos años somos provisionales, no podemos titularizar por una disposición más de arriba de la Dirección General de Escuelas, entonces nuestro trabajo tendría que ser fijo cuando se cierran las carreras en las que das, quedas afuera directamente“.
El reclamo busca frenar la clausura de un espacio que consideran fundamental para el desarrollo de la provincia. La pérdida de esta tecnicatura no solo desarticula un circuito educativo virtuoso de 15 años, sino que priva al sector productivo regional de técnicos capacitados para sostener el parque industrial en funcionamiento.

