El concepto de inclusión suele formar parte de los discursos modernos, pero rara vez se materializa en espacios gastronómicos concebidos desde su origen para alojar todas las realidades. En La Plata, una nueva propuesta irrumpe en la escena urbana para transformar las salidas de ocio en experiencias de integración efectiva. Se trata de Ranchos, una cafetería ubicada en 532 esquina 10, que trasciende el formato comercial tradicional para convertirse en un punto de encuentro accesible, diverso y humano.
El proyecto, que tuvo una prolongada etapa de gestación e intensa difusión previa, inauguró sus puertas recientemente con una concurrencia masiva que superó las expectativas del equipo. El evento de apertura contó con la participación de artistas de diversas comunidades y la presencia de más de un centenar de vecinos que se acercaron a acompañar el inicio de esta etapa laboral y social.
Charo Rodríguez Ferro, la impulsora y dueña del espacio, dialogó con Infocielo sobre el impacto de los primeros días de funcionamiento y el respaldo recibido durante todo el proceso. Según detalla sobre la concurrencia a la jornada inaugural: “Hubo una reserva porque en esa reserva también había lo que es una consumición. Y esa consumición también estaba destinada a un catering que también es un catering de personas con diversidad. Y, bueno, más la apertura de ranchos en sí, que estaba la carta abierta, o sea, el menú abierto para quien quería ir y tomar algo. Y la realidad es que habrán ido como 130 a 140 personas“.
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El trabajo cotidiano
El funcionamiento diario de la cafetería está diseñado para garantizar la comodidad tanto del equipo de trabajo como de los clientes que se acercan a disfrutar del menú. Las puertas permanecen abiertas de miércoles a domingo en dos franjas horarias: por la mañana de 9:00 a 13:00 y por la tarde de 16:00 a 20:00. El menú abarca opciones clásicas de desayuno y merienda, sumando también alternativas saladas para el almuerzo como empanadas y pizzas.
El plantel de empleados está conformado actualmente por cinco jóvenes neurodivergentes de La Plata, quienes se organizan en turnos rotativos para cubrir la atención del local, y una encargada del local llamada Manuela. Cada integrante desempeña tareas durante cuatro horas diarias, consolidando una rutina laboral adaptada y cuidada que facilita el desarrollo de sus capacidades.
Respecto a la distribución horaria y la dinámica del personal, la creadora del local explica: “Se reparten en turno mañana y turno tarde, 4 horas cada persona”. Asimismo, sobre el origen de los empleados y su autonomía para desplazarse hasta el recinto, agrega: “Son todas de la zona. La mayoría se maneja en micro y si no, bueno, tienen cómo manejarse“.

Charo Rodríguez Ferro, impulsora y dueña de Ranchos Café
Un espacio con diseño universal
El diseño arquitectónico y ambiental de Ranchos responde a una mirada integral sobre la accesibilidad. Lejos de limitar la adaptación a rampas o baños específicos, el espacio contempla las diversas necesidades sensoriales y motrices que suelen dificultar la permanencia de personas con discapacidad en establecimientos gastronómicos tradicionales.

Dentro del recinto conviven diferentes opciones de asientos pensadas para la diversidad corporal: sillas adaptadas para usuarios de sillas de ruedas, banquetas para personas de talla baja y mobiliario de distintas proporciones. Además, el local cuenta con una “caja de calma” o caja sensorial con elementos específicos para brindar asistencia en situaciones de sobreestimulación o hiperactividad.

Charo sintetiza los pilares del diseño accesible de la cafetería al remarcar: “La idea de ranchos siempre fue pensada, o sea, lo pensé desde todos los aspectos, no solo en la inclusión laboral, sino en que sea un espacio, generar un espacio que sea accesible para que cualquier persona pueda ir, ingresar y quedarse. Bien. Eso no muchas veces sucede, que por ahí puede entrar, pero se tiene que ir por los ruidos, por los olores, por los colores, por las sillas, las mesas“.
Menú para todos los públicos
La accesibilidad también se trasladó a las herramientas de comunicación y comensalidad. La carta de presentaciones se encuentra disponible tanto en soporte físico como digital, incorporando sistemas visuales y auditivos que permiten la autonomía de todos los visitantes a la hora de elegir sus consumiciones.
El menú impreso incluye pictogramas diseñados para facilitar la comprensión cognitiva. Por su parte, la versión digital fue maquetada con tipografías y formatos compatibles con los lectores de pantalla y aplicaciones con respuesta audible que utilizan las personas con discapacidad visual.

Sobre el desarrollo de estas herramientas inclusivas, la responsable del emprendimiento aclara: “El menú también está pensado, o sea, es un menú digital y uno físico. El físico, los dos son con pictogramas. Y el digital lo que tiene es audible porque está diseñado con una letra específica que te lee en las aplicaciones que tienen las personas con discapacidad visual para que te pueda traducir lo que dice el menú“.
Marcar la diferencia
La propuesta de Ranchos busca trascender la gastronomía para afianzarse como un polo cultural y de visibilización artística. En sus paredes se exhiben de forma permanente cuadros y fotografías elaborados por jóvenes artistas con discapacidad, otorgando un marco estético particular al salón.
A futuro, el establecimiento planea coordinar jornadas culturales dos veces al mes. La iniciativa contempla la presentación de músicos, artistas plásticos y creadores locales, consolidando al espacio como una plataforma de expresión abierta para la comunidad platense.

En relación con el rol de la cafetería como vitrina artística, Charo señala: “La idea es hacerlo quizás dos veces al mes y que también sea un lugar donde se puedan exponer los talentos artísticos. De hecho, en la inauguración y hoy están también colgados, hay cuadros de diferentes artistas o modelos que se han sacado fotos o han hecho casting de modelaje o les gusta sacar fotos. Y, bueno, están expuestas ahí en ranchos con los nombres de cada uno“.
El trasfondo de la iniciativa combina la formación técnica de su fundadora, la vocación de servicio y el aprovechamiento de un inmueble con valor afectivo. El nombre del local rinde homenaje al origen familiar de la propiedad, heredada de su tío abuelo, oriundo de la localidad bonaerense de Ranchos.

Una historia personal
Tras haber estudiado Terapia Ocupacional y trabajado durante años en diversas instituciones dedicadas a la discapacidad, Charo decidió emprender un proyecto independiente que rompiera con las rutinas institucionales tradicionales para llevar las capacidades de los jóvenes al ámbito público.

Al reflexionar sobre las motivaciones personales que dieron vida al emprendimiento, la fundadora concluye: “Esta idea de Ranchos la tengo hace como 6 años. No que sea un café, sino como de generar algo distinto y lograr algo distinto en lo que es la discapacidad, que sea esto distinto de las puertas para afuera. La mayoría de las veces sucede que la discapacidad no se ve, no la escuchamos o no la vemos porque es de las puertas para adentro, en una institución”.
“Es importante destacar que todo el proyecto fue a pulmón y gracias a la ayuda de toda mi familia,amigos y gente que no me conoce aporto para que Ranchos hoy pudiera ser una realidad. Una de las personas que quiero agradecer en especial es a ‘Tato Montes’ que me dio una ayuda muy grande desde el primer dia hasta hoy“, finalizó.

