La escena tuvo lugar en la pequeña capilla del barrio Guadalupe, en Pergamino, durante una de las últimas visitas que recibió. Con la tranquilidad de quien sabe que resguarda algo valioso, el sacerdote irlandés Denis Fitzpatrick le entregó a su amigo Gustavo Ng un sobre cerrado. Adentro no había documentos oficiales ni legados eclesiásticos: descansaba una colección de poemas en inglés que el cura había escrito y atesorado a lo largo de su vida.
Aquel gesto recubierto de misterio fue el principio de una historia que hoy encuentra su broche de oro. Tras un dedicado trabajo de rescate cultural, acaba de publicarse Los poemas de Denis, la edición bilingüe que saca a la luz la faceta más íntima y contemplativa de un cura recordado tanto por su compromiso social como por su espíritu místico.
De la capilla al libro
El camino hacia la imprenta fue una cadena de voluntades. A partir del borrador y el contenido de aquel sobre, el escritor Eduardo Cormick asumió el rol de reconstruir la historia y armar la obra, mientras que el erudito Miguel Ángel Montezanti realizó la traducción lírica del inglés al castellano, logrando conservar la métrica y la calidez original del autor.
El volumen impreso reúne no solo la voz lírica de Denis, sino también la marca indeleble de su firma y una cuidada estética que combina el verde iraquí/irlandés con la calidez de la tierra pampeana.
Cantar a la pampa en la lengua de Joyce
Quienes conocieron al padre Denis recuerdan su lucha codo a codo con los desposeídos y sus homilías vibrantes. Sin embargo, pocos conocían la profundidad con la que observaba la naturaleza bonaerense.
En uno de los textos rescatados, dedicado a la localidad de Mariano Benítez, el cura irlandés plasmó su asombro ante la inmensidad del campo argentino y el contraste con la vorágine urbana:
“Las Pampas estiran horizontes anchos
desde aquí hasta la infinitud.
Te rodean por todas partes,
sus brazos te envuelven muy sueltamente.
Pintores, poetas y también escritores
podrían aquí muy bien asegurar su puerto…
¿Por qué toda esta ciudad que te abruma
Cuando aquí hay un paraíso terrenal?”
El sobre entregado a tiempo cumplió su destino. Aquellos versos redactados en la quietud de su parroquia cruzan hoy el puente del tiempo para devolverle a la comunidad la voz del sacerdote que supo encontrar en el horizonte pampeano su propio paraíso terrenal.

