El sistema de recaudación en la Argentina atraviesa un debate profundo impulsado por los jefes comunales del interior bonaerense. En diálogo con La Cielo, el intendente de Tres Arroyos, Pablo Garate, propuso una modificación de la Ley de Coparticipación Federal bajo un esquema de “coparticipación inversa”. La iniciativa busca que los impuestos se recauden directamente en los lugares donde se origina la riqueza para evitar que los municipios deban “mendigar” recursos ante el poder central.
El debate gana actualidad a partir del escándalo desatado en torno a la figura de Luis Caputo a partir de que se comprobara que retiene la recaudación del impuesto a los combustibles, que debería tener afectación específica a obras viales que no se ejecutan, y a la sospecha de un mal uso de dichos recursos, que incluso llegó a la Justicia.
“La discusión tiene que ser que no hay que estar mendigando los recursos si se generan en un lugar y se pueden hacer las inversiones públicas directamente donde ocurren”, sentenció Garate. El jefe comunal fustigó la lógica centralista de funcionarios nacionales que toman decisiones “apretando un botoncito o mirando una planilla de Excel” desde un escritorio en Buenos Aires, desconociendo la realidad productiva y climática del interior.
El caso de las rutas: “Se gastan la plata en otra cosa”
El ejemplo más crítico de esta asimetría es el estado de las rutas nacionales 3 y 228, que atraviesan la denominada “Capital del Trigo”. Garate denunció que el Gobierno nacional utiliza los fondos del impuesto al combustible —que tiene una afectación directa para infraestructura vial— para fines ajenos a su naturaleza. Según el intendente, mientras el municipio mantiene sus caminos rurales en excelentes condiciones, las rutas nacionales presentan un estado “lamentable” que afecta la conectividad y la logística de la producción.
Ante la falta de respuestas de Vialidad Nacional, el municipio propuso declarar “tramo urbano” a los sectores de las rutas que pasan por la ciudad para poder intervenir directamente. Garate detalló que actualmente existen rotondas clave con el 70% de las luces apagadas y falta de corte de pasto. “Si con el 10% de lo que se recauda del impuesto al combustible en nuestro distrito pudiéramos intervenir, mejoraríamos todo el transporte alrededor de la ciudad”, aseguró el jefe comunal.
La Zona Fría: “No es un subsidio, es un derecho”
Otro de los ejes de la “rebelión” de los intendentes del interior es la defensa de la normativa de Zona Fría. Garate fue taxativo al señalar que los beneficios en las tarifas de gas no deben ser tratados como una ayuda discrecional, sino como un derecho basado en cuestiones técnicas de habitabilidad.
“En Tres Arroyos tenemos heladas fuertes hasta noviembre”, recordó, explicando que en regiones climáticamente desfavorables se requiere una mayor cantidad de calorías para vivir dignamente, por lo que el metro cúbico de gas no puede valer lo mismo que en zonas templadas. El intendente advirtió que el intento de Nación de convertir este derecho en un “registro de subsidios” solo busca otorgar discrecionalidad a los funcionarios porteños para decidir quién recibe el beneficio y quién no.

